Aprendí que no importa lo que pase, o cuan
malo pueda parecer el día de hoy, la vida continua y mañana será
mejor.
Aprendí que puede decirse mucho sobre una persona a partir de la manera en que
maneja tres situaciones
simples: un día lluvioso, la pérdida de su equipaje y el enriedo de las luces
navideñas. . .
Aprendí que, sin importar la relación que tengas con tus padres, los extrañarás
enormemente cuando ya no
estén en tu vida.
Aprendí que algo de qué vivir, no es lo mismo que vivir.
Aprendí que, a veces, la vida te da segundas oportunidades.
Aprendí que no hay que ir por la vida con guantes en ambas manos; tenés que
saber tirar algunas cosas. . .
Aprendí que cuando decido algo con el corazón abierto, casi siempre tomo la
decisión correcta.
Aprendí que incluso cuando siento molestias, yo no tengo que ser una.
Aprendí que todos los días hay que acercarse y tocar a alguien. Todos amamos un
abrazo cálido o,
simplemente, una palmada amistosa en la espalda.
Aprendí que, a esta altura de mi vida, todavía tengo mucho por aprender.
Aprendí que las personas podrán olvidar lo que dijiste, podrán olvidar lo que
hiciste, pero nunca olvidarán
cómo las hiciste sentir".
Marguerite Johnson
