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La oración comunitaria une a los hombres en una
verdadera hermandad, amistad pura, y nobles sentimientos.
CURACIÓN CON LA ORACIÓN
MÉDICOS PRUEBAN EL PODER DE LA ORACIÓN
En un nuevo estudio de 990 pacientes con afecciones coronarias en
MISSOURI, se ha demostrado la eficacia de las oración en la
evolución positiva de una enfermedad. Los médicos parecen no tener
una explicación científica aceptable. Se han hecho numerosos
estudios sobre el posible efecto de las creencias y prácticas
religiosas de un paciente en la evolución de su enfermedad y de la
práctica inmemorial de los grupos de amigos y familiares que oran
por su ser querido.
Se llevó a cabo un experimento en el hospital de Saint Lukes de
Kansas City (Missouri)USA cuyos resultados han sido publicados en
la revista "Archives of Internal Medicine" de la
Asociación
Médica de EU. Los pacientes no sabían que que había personas que
con sus rezos estaban "trabajando espiritualmente a su favor, ni
los que rezaron conocían al paciente.
Se obtuvo es una prueba del principio de que la plegaria de
intercesión si, establece una diferencia, dijo EFE Williams
Harris, quien dirigió el estudio. Se concluyó que se requiere
mayor investigación científica. El Capellán del hospital, Jerry
Kolb, dijo a EFE" después de este estudio se cree en que la oración
da resultados, pero el porqué de los resultados no se sabe."Hay
que dejar esto en manos de Dios". Nadie sabe la respuesta.
El hospital incluyó en el experimento a 990 personas que en un
período de doce meses ingresaron sucesivamente en la unidad
coronaria para recibir atención de más de 24 horas.
Los científicos repartieron a esos pacientes al azar en dos
grupos: 524 recibieron toda la asistencia médica habitual en sus
casos, mientras que que los otros 446 formaron el grupo de
voluntarios , 75 divididos en 15 grupos, oraron 4 veces al día
durante una totalidad de 28 jornadas.
Los médicos elaboraron una planilla de control que asignó puntos a
los tipos de tratamientos e intervenciones que requerían los 990
pacientes Al término del estudio se comprobó que el grupo de
pacientes que oraron voluntarios tuvo una puntuación más baja, esto
es menos intervenciones médicas que el grupo de control que solo
recibió asistencia médica normal.
Epperly de EFE dijo que no existe un grupo control real, porque
nadie sabe si alguno de los que no estaban en la lista de oración
tenían a un familiar que rezara por ellos.
Segun Harris ,dice que lo único que se ha demostrado es la
eficacia de la oración en el grupo elegido para que los
voluntarios rezaran, con un resultado diferente para los pacientes
por los que no se rezó. Mas allá de eso no hay respuesta. Como
cristiano este dice" Que Dios Nos dice en la Biblia que oremos por
el prójimo. En ausencia de la posibilidad de la autosugestión del
paciente o del impacto emocional del la relación personal entre el
paciente y los oradores se abre la incógnita de si las plegarias
cambian los designios de Dios.
El Capellan Kolb dijo" Esta es una ocasión donde reconocemos el
misterio que es Dios" Epperly también señaló que está lo que los
científicos llaman la intencionalidad de distancia y en física se
denomina, la causalidad no loca l" y agregó es el hecho de que
algo o alguien puede tener influencia sobre un objeto o una
persona a gran distancia.
El anhelo de felicidad, profundamente radicado en el corazón
humano, ha sido acompañado desde siempre por el deseo de obtener
la liberación de la enfermedad y de entender su sentido cuando se
experimenta. Se trata de un fenómeno humano que, interesando de
una manera u otra a toda persona, encuentra en la Iglesia una
resonancia particular. En efecto, la enfermedad se entiende como
medio de unión con Cristo y de purificación espiritual y, por
parte de aquellos que se encuentran ante la persona enferma, como
una ocasión para el ejercicio de la caridad. Pero no sólo eso,
puesto que la enfermedad, como los demás sufrimientos humanos,
constituye un momento privilegiado para la oración: sea para pedir
la gracia de acoger la enfermedad con fe y aceptación de la
voluntad divina, sea para suplicar la curación. La oración que
implora la recuperación de la salud es, por lo tanto, una
experiencia presente en toda época de la Iglesia, y naturalmente
lo es en el momento actual. Lo que constituye un fenómeno en
cierto modo nuevo es la multiplicación de encuentros de oración,
unidos a veces a celebraciones litúrgicas, cuya finalidad es
obtener de Dios la curación, o mejor, las curaciones. En algunos
casos, no del todo esporádicos, se proclaman curaciones
realizadas, suscitándose así esperanzas de que el mismo fenómeno
se repetirá en otros encuentros semejantes. En este contexto a
veces se apela a un pretendido carisma de curación.
Semejantes encuentros de oración para obtener curaciones plantean
además la cuestión de su justo discernimiento desde el punto de
vista litúrgico, con particular atención a la autoridad
eclesiástica, a la cual compete vigilar y dar normas oportunas
para el recto desarrollo de las celebraciones litúrgicas.
Ha parecido, por tanto, oportuno publicar una Instrucción que, a
norma del can. 34 del Código de Derecho Canónico, sirva sobre todo
para ayudar a los Ordinarios del lugar, de manera que puedan guiar
mejor a los fieles en esta materia, favoreciendo cuanto hay de
bueno y corrigiendo lo que se debe evitar. Era preciso, sin
embargo, que las disposiciones disciplinares tuvieran con punto de
referencia un marco doctrinal bien fundado, que garantizara su
justa orientación y aclarara su razón normativa. Con este fin, la
Congregación par la Doctrina de la Fe, simultáneamente a la
susodicha Instrucción, publica una Nota doctrinal sobre la gracia
de la curación y las oraciones para obtenerla.
Cerebro y curación
Los científicos están aprendiendo más y más sobre la forma en que
varias partes de nuestra mente estan conectadas a procesos
fisiológicos de nuestro cuerpo.
En muchos aspectos esto ya es milagroso. Es realmente maravilloso
que nuestros cuerpos hayan sido creados de forma que puedan ser
“conectados” por Dios. Existen conexiones directas entre el
cerebro (centro de nuestra voluntad y de nuestra fe) y los
sistemas curativos descritos más arriba. Sabemos que el cerebro
está comunicándose continua e inconscientemente con el sistema
inmunológico, con el cardiovascular y con otros órganos
importantes del cuerpo mediante la liberación de hormonas y otras
sustancias de las células nerviosas. Un intricado sistema de los
nervios del cerebro se extiende a través de la columna vertebral
directamente a los nódulos linfáticos, el bazo y la médula, origen
primario y de mantenimiento del sistema inmune.
El cerebro también puede comunicarse con las células inmunológicas
de la sangre por medio de hormonas y otras proteínas llamadas
citoquinas. Las células inmunológicas, a su vez, envían mensajes
químicos de vuelta al cerebro completando un intricado lazo de
retroalimentación. El cerebro también envía mensajes a la espina
dorsal para acelerar o disminuir la transmisión de impulsos
dolorosos. Por tanto parece evidente que los caminos anatómicos
existen para que el cerebro pueda dirigir el impacto de la
experiencia del dolor y la rápida recuperación de infecciones, y
otras enfermedades, incluso de la cicatrización después de la
cirugía o accidentes.
Estas conexiones con el cerebro y la mente tienen que existir por
alguna razón. Hay abundante información científica a favor de que
la razón sea el poder conectar nuestra vida psicológica, social y
espiritual con nuestro cuerpo físico de forma que trabajen unidos
como un todo. Hay que recordar que Jesús no hizo una especial
distinción entre mente, cuerpo y espíritu sino que consideró y
curó a la gente como personas completas. Quizá lo hizo así porque
conocía cómo habíamos sido creadas, puesto que Él ha hecho todas
las cosas.
Oración y curación
Existe un trabajo de investigación actualmente en marcha que
demuestra que la forma en que pensamos y sentimos influye
significativamente en el sistema inmunológico, en el ritmo
cardiaco y presión arterial, en mejorar la recuperación de una
enfermedad. Aún más, otros estudios muestran que ciertas
actividades religiosas o espirituales, como participar en los
servicios religiosos, leer las sagradas escrituras, rezar, y otras
maneras con expresión religiosa, favorecen el funcionamiento
físico. Un estudio reciente de la Duke University ha demostrado
que los niveles en sangre de interleukina-6 (IL-6) estaban muy
relacionados con la asistencia a la iglesia. Otro estudio llevado
a cabo en la Universidad de Iowa encontró que los niveles de IL-6
en sangre estaban relacionados con situaciones de orden espiritual
en personas mayores que se veían sometidas al stress de tener que
alterar sus costumbres. Un estudio sobre homosexuales con VIH
positivo o con SIDA, realizado en la Universidad de Miami,
encontró un mayor número en las células del tipo CD-4 encargadas
de luchar contra el virus del SIDA en aquellos hombres más
implicados en acudir a servicios religiosos, lectura de la Biblia,
oración y meditación. Asimismo, un estudio de la Universidad de
Stanford realizado en mujeres con cáncer metastásico de pecho
observó que los mayores índices de expresión religiosa tenían una
correlación significativa con un mayor número de células tales
como linfocitos y otras partes del sistema inmunológico necesarios
para la destrucción de las células cancerígenas.
Actualmente también se están realizando nuevos estudios en la
Johns Hopkins University buscando los efectos de la oración
individual o en grupo sobre el funcionamiento inmunológico en
enfermos con cáncer de pecho o con insuficiencia cardiaca. Uno de
los estudios ha sido financiado por el National Institute of
Health de EEUU y representa el primer estudio sobre los efectos
curativos de la oración. En este proyecto se ha escogido al azar
un grupo de 80 mujeres afroamericanas con cáncer de mama
incipiente y se les ha asignado la intervención de un grupo
intensivo de oración o a un control en grupo. Serán estudiadas
durante seis meses para valorar su funcionamiento inmunológico y
más tarde posibles recidivas y supervivencia en último término.
Finalmente, hemos publicado un trabajo en el American Heart
Journal que ha causado cierto asombro. Enfermos sometidos a una
intervención coronaria percutánea (ICP) por presentar síndromes
coronarios, experimentan una angustia emocional y espiritual que
puede ocasionar complicaciones del procedimiento. El estudio
realizado por el MANTRA (el Monitoring & Actualization of Noetic
Trainings) consideró la posibilidad de aplicar 4 terapias
-relajación, imaginería, terapia de contacto y la intercesión de
oración desde lejos- a los enfermos del grupo de intervención
coronaria aguda. Los enfermos escogidos presentaban síndromes de
enfermedad coronaria aguda o de ICP. Se separó a los 150 enfermos
en 5 grupos de tratamiento: 4 de terapia Noetic y uno de
tratamiento estandar (30 pacientes en cada grupo). Los
cuestionarios realizados antes de la ICP reflejaban las creencias
religiosas y la ansiedad de los enfermos. Los datos
correspondientes a la hospitalización mostraban isquemia post ICP,
muerte, infarto de miocardio, paro cardiaco y revascularización
urgente. Se estudió la mortalidad a los 6 meses de la
hospitalización. Los enfermos que habían recibido la intercesión
de los que habían rezado por ellos habían seguido un curso mejor
que aquéllos por lo que no se había rezado. Actualmente ninguna
explicación científica puede aceptar este efecto. Si un estudio
posterior, realizado en grupos con mayor número de enfermos, puede
demostrar que este efecto es real, ello anunciaría una nueva era
en la ciencia.
Por tanto, ya estamos viendo cómo las creencias y prácticas
religiosas pueden influir en nuestro cuerpo físico a través de
mecanismos científicos conocidos, y quizá desconocidos también. Si
Dios decide curar nuestros cuerpos de manera milagrosa e
inexplicable, o por caminos fisiológicos designados por Él cuando
creó nuestros cuerpos, es ciertamente una curación Divina,
fantástica y maravillosa -especialmente si uno es el curado. En
último término, lo que no importa, en realidad, es cómo Dios
realiza la curación, sino que Él nos ama y desea que seamos un
"todo" en cuerpo, mente y espíritu.
http://www.todo-medicinas.com/medicina-natural/la-oracion.htm
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