Sobrevivir a las pérdidas

Así empieza el camino de las lágrimas. Así, conectándonos con lo doloroso. Porque así es como se entra en este sendero, con este peso, con esta carga. Y también con esta creencia irremediable: la supuesta conciencia de que no lo voy a soportar. Porque todos pensamos al comenzar este tramo que es insoportable. No es culpa nuestra; hemos sido entrenados por los más influyentes de nuestros educadores para creer que no soportaremos el dolor, que nadie puede superar la muerte de un ser querido, que podríamos morir si la persona amada nos deja, que la tristeza es nefasta y destructiva, que no somos capaces de aguantar ni siquiera un momento de sufrimiento extremo de una pérdida importante. Y nosotros vivimos así, condicionando nuestra vida con estos pensamientos, que como la mayoría de las creencias aprendidas son una compañía peligrosa y actúan como grandes enemigos que nos empujasen a veces a costos mayores que los que supuestamente evitan...
Extracto “el camino de las lágrimas”

 

Jorge Bucay


Es cierto el ser humano está preparado para sobrevivir a las perdidas de hecho nos pasamos media vida caminando por el sendero de las perdidas, materiales, amistad, ruptura de pareja y lo peor la muerte de nuestros seres queridos. Sabemos que esto es un hecho real, seguro e invariable pero nos empeñamos en mirar hacia otro lado y nos decimos durante toda nuestra vida que no soportaremos nada de estas pérdidas. No nos preparamos psicológicamente, no lo aceptamos, lo suprimimos de nuestra vida .Otras veces de tanto miedo que tenemos intentamos controlar los posibles peligros reales o irracionales con un desgaste emocional considerable y sin que sirva para nada más que crearnos ansiedad.
 

Consejos ante la pérdida


Que nuestra nueva vida sea una manera digna, positiva y amorosa de decirle al ausente: "Así te recuerdo". "Esto fue lo que me enseñaste". "Esto ha sido lo que aprendí al compartir contigo".
• no reprimirse, no bloquearse, antes por el contrario: es aconsejable dejar fluir el dolor, llorar cada vez que así lo desee: hablar "de" la persona fallecida, hablar "con" ella.
• Decíamos que durante el primer año es normal que se presenten períodos difíciles, que coinciden con las "primeras veces", como: su primera fecha de cumpleaños sin su presencia, el primer día de la madre... sin ella, la primera navidad, el primer 31 de diciembre y el aniversario de su fallecimiento; en algunos casos, el primer aniversario es especialmente doloroso y no debemos extrañarnos por las manifestaciones emocionales que puedan presentarse, estas no significan necesariamente que el duelo no se este procesando o llevando a cabo; tampoco significan que se haya derrumbado o perdido todo lo que hasta aquí se había logrado superar en materia de consuelo y superación, no, estas recaídas suelen ser breves y en un par de días se logrará seguir adelante con un poco más de normalidad.
 

• Si podemos tener claro en nuestra mente que "cicatrizar" no significa "olvidar" ni "dejar de amar", será más fácil adaptarse, entender y aceptar que sí podemos sobrevivir, que la vida debe continuar y que hay otras personas a nuestro alrededor que también nos necesitan; de esta manera, durante esta etapa empezaremos a reacomodarnos a nuevas rutinas, nos reencontraremos a nosotros mismos, reanudaremos y reordenaremos nuestras vidas.
Durante este primer año, pueden empezar a presentársenos nuevas oportunidades, nuevos compromisos laborales o económicos y empezaremos a forjar nuevos planes de vida, recordemos: una nueva vida más digna... como homenaje a la memoria de quien se ha marchado.

 
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