
Despedirse
¡Lo más triste no es despedirse, sino no saber hacia adónde ir...!
¡Y lo más triste no es despedir al que parte, sino no saber dónde y para qué te
quedas!
Si toda la vida es un camino, Y si toda la vida es una búsqueda, acéptalo,
aunque te duela. Toda la vida es una despedida.
¡Y sólo aprendiste a vivir, cuando aprendiste a despedirte!
Y no habrás aprendido A caminar en libertad, buscando lo no alcanzado, mientras
no te hayas despedido de lo andado y lo logrado.
La libertad y la valentía que no tienes para despedirte de todo lo dejado y lo
perdido,
son la libertad y la fuerza que te faltan para seguir andando.
Despídete :
De los padres que ya no necesitas, y cuida de ti mismo haciéndote responsable de
tu vida.
Despídete:
De los hijos que ya no te necesitan, y déjalos ser libres.
Despídete: De lo bueno que viviste, sin apegarte al tiempo que pasó,
Por temor del presente Y el futuro.
Despídete: del mal que cometiste, sin atarte con culpas y reproches;
perdonándote a ti mismo.
Despídete: de las ofensas que te hirieron, sin esclavizarte en la prisión del
rencor y la amargura.
Despídete: de los que, muriéndose, partieron, para que dejes de esperar su
regreso,
y camines tu camino en la esperanza, de encontrarte tú con ellos...
Despídete. Deja correr el río de la vida, llevándose las aguas que estás viendo,
para que tengan lugar ante tus ojos las aguas que no viste todavía, y ya están
viniendo...
René Trossero

Sufrir sanamente para
dejar de sufrir
Graciela De Filippis
Cuando sufrimos tendríamos que detenernos unos minutos a pensar por qué
sufrimos, cuál es el motivo que nos hace daño, cuál es la razón.
La mayor parte de la gente vive pendiente de las actitudes de los demás, de
las respuestas, y ante reacciones inexplicables o que no son las esperadas
se abre paso al sufrimiento.
Nuestra ansiedad nos lleva a imaginar que los otros nos responderán de una
manera determinada y cuando esto no sucede nos sentimos mal, nos
entristecemos.
Debemos asumir que cada persona es diferente, debemos comprender que cada
uno responde de manera distinta ante un mismo suceso.
Aquello que para uno está mal tal vez para otro sea optimo...
Vivir esperando que los que nos rodean actúen de la manera que deseamos o
respondan a un modelo mental que nosotros creamos es imposible.
Para vivir en paz debemos serenar esa ansiedad, debemos asumir que somos
diferentes, debemos amar las diferencias no sólo las semejanzas, debemos
comprender que somos egoístas si pensamos que los demás tienen que responder a
nuestros deseos.
Y como dice Mateo Bautista: "Ante el sufrimiento deberíamos preguntarnos
¿Qué gano con sufrir? ¿Qué pierdo si dejo de sufrir?
Sufrir sanamente para dejar de sufrir es utilizar el sufrimiento para pasar del
apego al amor, de la manipulación a la libertad, del vacío a la felicidad, del
sin sentido al sentido. Es poner amor en todo sufrimiento para que me
purifique".
Así desaparecerá el sufrimiento dejando como herencia el secreto de la vida.

Vive tu dolor con esperanza
El túnel más largo y más oscuro se hace un camino llevadero, cuando sabes que al
final te aguarda una salida hacia la luz.
Las arenas ardientes del desierto se tornan un camino alentador, cuando
peregrinas sobre ellas con la esperanza segura de alcanzar el oasis reparador.
Todo sufrimiento se hace más soportable, si lo vives mirando hacia el futuro,
con la seguridad de que un día dejarás de padecerlo. Mejor aún si puedes vivir
la esperanza mayor, la que llega más allá del tiempo, y supera el dolor de la
última pérdida, la muerte, con la promesa de una Vida Plena.
Tus dolores y tus penas no dejarán de ser tales, pero los vivirás con menos
sufrimiento, si los iluminas desde tu futuro, con la luz de la esperanza.
¿Por qué el dolor?... ¿Por qué a mí?... ¿Por qué...?
Por el camino de los "¿por qué?", te agotarás en el camino de una búsqueda
desesperanzada, sin nunca encontrar la respuesta final y tranquilizadora.
Tu rebelde empecinamiento en pretender explicar lo inexplicable y en comprender
lo incomprensible, te llenará de resentimientos; y en vez de disminuir tus
penas, aumentarás tus padecimientos.
Si aprendes a sufrir, terminarás aceptando que el dolor te enfrenta con un
misterio insondable, ante el que tu actual capacidad de comprensión te deja en
la oscuridad y sin respuesta.
No detengas tu marcha, pretendiendo encontrar una explicación para cada bache
del camino; mejor sortéalo, para seguir andado hacia la meta.
René Trossero.

¡Lo más triste no es despedirse, sino no saber hacia adónde ir...!
¡Y lo más triste no es despedir al que parte, sino no saber dónde y para qué te
quedas!
Si toda la vida es un camino, Y si toda la vida es una búsqueda, acéptalo,
aunque te duela. Toda la vida es una despedida.
¡Y sólo aprendiste a vivir, cuando aprendiste a despedirte!
Y no habrás aprendido A caminar en libertad, buscando lo no alcanzado, mientras
no te hayas despedido de lo andado y lo logrado.
La libertad y la valentía que no tienes para despedirte de todo lo dejado y lo
perdido,
son la libertad y la fuerza que te faltan para seguir andando.
Despídete :
De los padres que ya no necesitas, y cuida de ti mismo haciéndote responsable de
tu vida.
Despídete:
De los hijos que ya no te necesitan, y déjalos ser libres.
Despídete: De lo bueno que viviste, sin apegarte al tiempo que pasó,
Por temor del presente Y el futuro.
Despídete: del mal que cometiste, sin atarte con culpas y reproches;
perdonándote a ti mismo.
Despídete: de las ofensas que te hirieron, sin esclavizarte en la prisión del
rencor y la amargura.
Despídete: de los que, muriéndose, partieron, para que dejes de esperar su
regreso,
y camines tu camino en la esperanza, de encontrarte tú con ellos...
Despídete. Deja correr el río de la vida, llevándose las aguas que estás viendo,
para que tengan lugar ante tus ojos las aguas que no viste todavía, y ya están
viniendo...
René Trossero

Sufrir sanamente para dejar de sufrir
Graciela De Filippis
Cuando sufrimos tendríamos que detenernos unos minutos a pensar por qué
sufrimos, cuál es el motivo que nos hace daño, cuál es la razón.
La mayor parte de la gente vive pendiente de las actitudes de los demás, de
las respuestas, y ante reacciones inexplicables o que no son las esperadas
se abre paso al sufrimiento.
Nuestra ansiedad nos lleva a imaginar que los otros nos responderán de una
manera determinada y cuando esto no sucede nos sentimos mal, nos
entristecemos.
Debemos asumir que cada persona es diferente, debemos comprender que cada
uno responde de manera distinta ante un mismo suceso.
Aquello que para uno está mal tal vez para otro sea optimo...
Vivir esperando que los que nos rodean actúen de la manera que deseamos o
respondan a un modelo mental que nosotros creamos es imposible.
Para vivir en paz debemos serenar esa ansiedad, debemos asumir que somos
diferentes, debemos amar las diferencias no sólo las semejanzas, debemos
comprender que somos egoístas si pensamos que los demás tienen que responder a
nuestros deseos.
Y como dice Mateo Bautista: "Ante el sufrimiento deberíamos preguntarnos
¿Qué gano con sufrir? ¿Qué pierdo si dejo de sufrir?
Sufrir sanamente para dejar de sufrir es utilizar el sufrimiento para pasar del
apego al amor, de la manipulación a la libertad, del vacío a la felicidad, del
sin sentido al sentido. Es poner amor en todo sufrimiento para que me
purifique".
Así desaparecerá el sufrimiento dejando como herencia el secreto de la vida.

Vive tu dolor con esperanza
El túnel más largo y más oscuro se hace un camino llevadero, cuando sabes que al
final te aguarda una salida hacia la luz.
Las arenas ardientes del desierto se tornan un camino alentador, cuando
peregrinas sobre ellas con la esperanza segura de alcanzar el oasis reparador.
Todo sufrimiento se hace más soportable, si lo vives mirando hacia el futuro,
con la seguridad de que un día dejarás de padecerlo. Mejor aún si puedes vivir
la esperanza mayor, la que llega más allá del tiempo, y supera el dolor de la
última pérdida, la muerte, con la promesa de una Vida Plena.
Tus dolores y tus penas no dejarán de ser tales, pero los vivirás con menos
sufrimiento, si los iluminas desde tu futuro, con la luz de la esperanza.
¿Por qué el dolor?... ¿Por qué a mí?... ¿Por qué...?
Por el camino de los "¿por qué?", te agotarás en el camino de una búsqueda
desesperanzada, sin nunca encontrar la respuesta final y tranquilizadora.
Tu rebelde empecinamiento en pretender explicar lo inexplicable y en comprender
lo incomprensible, te llenará de resentimientos; y en vez de disminuir tus
penas, aumentarás tus padecimientos.
Si aprendes a sufrir, terminarás aceptando que el dolor te enfrenta con un
misterio insondable, ante el que tu actual capacidad de comprensión te deja en
la oscuridad y sin respuesta.
No detengas tu marcha, pretendiendo encontrar una explicación para cada bache
del camino; mejor sortéalo, para seguir andado hacia la meta.
René Trossero.
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