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Las
enfermedades psicosomáticas, son un intento del cuerpo de hablar lo que no se
hace por la vía de la expresión verbal. Sin duda la comunicación no verbal,
juega un papel esencial y nos ayuda a que podamos emitir nuestros sentimientos
especialmente negativos, pero el cuerpo siempre buscará una manera de "hacernos
voltear" hacia los asuntos emocionales ó afectivos no resueltos; algunos autores
como Louise H. Hay, proponen que evitar lo anterior es el camino hacia la
enfermedad.
No es nuevo el intento para explicar las enfermedades que tienen un origen
relacionado con la mente o los estados emocionales, el término "Psicosomático"
está compuesto por dos términos: psíquico (relativo a la psique que es el
conjunto organizado de los procesos conscientes e inconscientes) y somático
(relativo al cuerpo conjunto formado por cabeza, tronco, extremidades y órganos
en ellos contenidos)
Helen Dunbar, la fundadora de
la medicina psicosomática moderna
en 1943 propuso la primera definición de lo que hoy se conoce como personalidad
tipo A de los pacientes con afecciones cardiovasculares donde la impaciencia, el
apremio, la ira, la hostilidad y el cinismo podrían ser predictores de
enfermedad coronaria.
De acuerdo a Louise Bérubé, se define a la enfermedad psicosomática como aquella
...caracterizada por síntomas físicos donde las causas son múltiples, pero donde
los factores emocionales juegan un rol importante. Ella afecta habitualmente a
un órgano o a un sistema fisiológico. Las manifestaciones fisiológicas son las
que acompañan normalmente ciertas emociones, pero ellas son más intensas y más
prolongadas. Emociones reprimidas tienen una acción fisiológica que, si son
durable y suficientemente intensas, pueden ocasionar perturbaciones de la
función, hasta una lesión del órgano. El paciente no es consciente de la
relación que existe entre su enfermedad y sus emociones.
Hablando de las enfermedades psicosomáticas. No solo de la conexión entre la
mente y el cuerpo, sino como la actitud positiva es un factor de protección y al
contrario.
Los expertos estiman que el 25% de todas las patologías conocidas tienen una
base u origen psicosomático. "Son pacientes hiperfrecuentadores", afirma Manuel
Álvarez, médico internista y presidente de la Sociedad Andaluza de Medicina
Psicosomática. Sufren y se sienten incomprendidos. En busca de la causa de su
mal, se les hace tantas pruebas y tratamientos que se calcula que al sistema
sanitario le cuestan nueve veces más que cualquier otro paciente,
Las enfermedades psicosomáticas
aparecen por emociones como la ansiedad, la ira o la angustia. "Las emociones
positivas nos generan sensación de alegría y de refuerzo, nos hacen fuertes. Las
negativas nos debilitan", explica Josep Maria Farré, jefe del servicio de
psiquiatría, psicología y medicina psicosomática de USP Institut Universitari
Dexeus. Existe una somática positiva, con una respuesta orgánica que mejora
nuestra salud general, explica Farré. Enamorarse, sentirse motivado por un
trabajo o disfrutar de una buena comida estimulan la misma zona del cerebro, el
circuito placer-recompensa. Hacen que liberemos un neurotransmisor, la dopamina,
que genera esa sensación positiva que se traduce en un bienestar general.
También ocurre cuando somos amables, aunque la situación que vivimos sea en
principio negativa y estresante. Ante la adversidad, con una actitud positiva
también se obtiene una respuesta social positiva, precisa Farré.
Pero cuando lo que ocurre en el entorno provoca emociones negativas, la
activación de nuestro cerebro cambia. Se liberan otro tipo de neurotransmisores,
como la noradrenalina o la serotonina. El cerebro los necesita para muchas de
sus funciones, pero en su cantidad adecuada. Cuando se liberan en exceso, pueden
acabar alterando el equilibrio de nuestro cuerpo y provocar respuestas
negativas. "Si no se resuelve la situación de emergencia o la forma de
afrontarla, la dolencia se cronifica", explica Farré.
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