No me sentiría
fracasado y me esforzaría más.
Daría más.
Me gustaría más a mí mismo.
No estaría deprimido.
Sería mas consciente.
No lucharía con todo este miedo.
Sería el hombre/mujer que soy, y no el niñito
de mis padres.
- Cuando
aprenda a tener una actitud mejor hacia mis errores...
Me sentiré
menos tenso.
Seré más responsable.
Mejorará mi trabajo.
Creo que ensayaré cosas nuevas sin miedo.
Tendré que decir adiós a mi antiguo guión.
Me volveré un mejor padre/madre para mi mismo.
Me esforzaré más.
Tendré que aprender que eso no es indulgencia
para con uno
mismo.
Tendré que practicar.
Tendré que acostumbrarme a ello.
Me siento esperanzado.
- Lo que me
digo a mi mismo es...
Me estoy
haciendo a mí mismo todo lo que antes me hicieron mi madre y
mi padre.
Mis padres aún están en mi cabeza.
No tengo mas compasión por mi mismo de la que tuvo mi padre.
Yo me juzgo a mi mismo peor de lo que me juzgó mi madre.
Si no puedo cometer errores, no puedo crecer.
Me estoy asfixiando a mí mismo.
Mi autoestima se destroza con los errores.
- Cuando me
sorprendo en un error...
Me digo que soy
un estúpido.
Me llamo inútil.
Me siento perdedor.
Me siento asustado.
Me pregunto que sucederá cuando lo descubran.
Me digo a mí mismo que es inútil insistir.
Me digo a mí mismo que es imperdonable.
Siento desprecio de mí mismo.
- Si alguien me
hubiese dicho que es normal cometer errores...
Yo sería una
persona diferente.
Yo no cometería tantos errores.
Yo no tendría tanto miedo de intentar algo.
No sería tan crítico conmigo mismo.
Yo sería más abierto.
Yo sería mas atrevido
Yo rendiría más.
Los troncos
citados indican una de las maneras en que podemos empezar a
deshacer la programación negativa, y ha darnos cuenta de
donde está el pensamiento que nos bloquea...
Escribir de
seis a diez terminaciones de las oraciones positivas cada
día durante dos o tres semanas. Este es un poderoso
instrumento desprogramación. El principio consiste en
"radiar" las ideas destructoras con una consciencia muy
concentrada (lo que es diferente de preocuparse,
obsesionarse o quejarse de ellas).
Del
libro:
"Los
seis pilares del autoestima"
de
Nathaniel Branden