|
Nuestras células
escuchan
constantemente
nuestros
pensamientos y son
afectadas por ellos.
Piensa bien y te
sentirás bien.
vigila tus emociones
y pensamientos.
Al igual que la
abeja recoge néctar
de las distintas
flores. El hombre
sabio aprende de
todos los que le
rodean. Imita a las
abejas y
enriquecerás tu
vida.
No busques en el
exterior de ti mismo
la verdad de la
vida, porque
llorarás y sufrirás
cada vez que se
caiga un ídolo. Toda
la verdad esta en tu
corazón.
Atraviesa todos los
puentes que surjan
en tu camino, pero
no destruyas los
puentes que dejes
atrás, puedes volver
a necesitarlos
cuando te hagan que
repitas tus
lecciones no
aprendidas.
Un avaro no conoce
el verdadero valor
de las perlas. Un
corazón pobre y
mezquino nunca podrá
valorar las cosas
bellas. Cultiva
primero tu corazón y
la riqueza te vendrá
por añadidura.
En el campo fecundo
de la vida, cada
cual recoge lo que
ha sembrado. Haces
con tu vida lo mismo
que un agricultor
con su parcela. Eres
dueño de tu destino
en la medida que
aprendes a cultivar
el campo de las
causas y los
efectos. Antes de
hacer cualquier
cosa, antes de
dejarte llevar por
el sentimiento,
medita en como eso
afectará a tu
"huerto" y si es la
fruta que quieres
recoger en el
futuro.
La verdad no existe.
Pero cada cual vive
mediante su propia
verdad. Mas que
buscar la verdad,
busca dentro de ti
lo que debe dar
sentido a tu vida.
Allí esta tu verdad.
Todo aquello que ha
dejado de crecer
comienza a morir.
Observa en cual
aspecto de tu vida
te has detenido. Ese
es el punto donde
has comenzado a
morir.
Dentro de ti hay un
sitio profundo donde
todo está bien. La
mente es el
aguafiestas del
presente, ella se
preocupa por lo que
no es presente.
Pronuncia dentro de
ti: A cada día su
propia fatiga. Hoy
soluciono lo de hoy,
mañana, pensaré en
las soluciones de
mañana. Yo
permanezco en la paz
que me habita y nada
me perturba.
Louise L. Hay
 |