
Dar gracias a la vida todos
los días por las infinitas bendiciones que nos ofrece nos abre el camino para
que nos lleguen más regalos del Universo.
Cuando nos sentimos agradecidos por nuestras experiencias pasadas y presentes,
transcendemos los juicios de lo que consideramos que está bien o mal.
Pasamos de ser víctimas a ser conscientes de nuestro poder de elección. Podemos
elegir agradecer las oportunidades que nos ofrece la vida de aprender y avanzar
o podemos simplemente quejarnos de lo que nos ha tocado vivir.
Dar gracias a la vida todos los días por las infinitas bendiciones que nos
ofrece nos abre el camino para que nos lleguen más regalos del Universo.
Cuando nos sentimos agradecidos por nuestras experiencias pasadas y presentes,
transcendemos los juicios de lo que consideramos que está bien o mal.
Pasamos de ser víctimas a ser conscientes de nuestro poder de elección. Podemos
elegir agradecer las oportunidades que nos ofrece la vida de aprender y avanzar
o podemos simplemente quejarnos de lo que nos ha tocado vivir.
Cuando agradecemos lo que nos sucede, le estamos diciendo:
SI!!! a la vida
SI!!! estoy dispuesto a aprender las lecciones que he venido a aprender, ya sean
de relaciones, laborales, de salud, económicas o profesionales.
Sin embargo, agradecer lo que aparentemente puede parecer un desastre es
bastante más difícil que sentir agradecimiento cuando todo nos va sobre ruedas.
Agradecer no implica negar el dolor, pero cuando transcendemos el dolor, la
rabia, etc…, agradeciendo la situación que nos ha tocado vivir, nos abrimos a
las infinitas posibilidades que nos brinda la vida de avanzar hacia más
felicidad y más plenitud.
Muchas personas han declarado que después de sufrir desengaños, pérdidas,
enfermedades, incluso vivencias tremendamente traumáticas, se han sentido
agradecidos por las experiencias que les han aportado.
La pérdida de un ser querido les ofreció la oportunidad de valorar a los
personas que aún estaban a su lado, de agradecer los momentos vividos junto a la
persona que falleció y a ser más amorosos y tolerantes con los demás.
Las dificultades económicas les ofreció la oportunidad de apreciar lo que ya
tenían y a emplear sus recursos personales yacentes, para crear más prosperidad
y abundancia en su vida.
La separación de su pareja, les brindó la posibilidad de ser independientes
económicamente y a mejorar su autoestima, ofreciéndoles a su vez una nueva
relación, más profunda y sincera.
Una enfermedad les ayudó a sanar su relación con el pasado, a perdonar,
liberándolos del enorme peso del resentimiento.
Un problema laboral, les empujó a salir a buscar otro puesto más satisfactorio a
nivel creativo y económico.
Agradecer todo lo que estamos viviendo en el presente, aunque momentáneamente no
veamos el porque de una situación dolorosa, nos da el poder y la energía
necesaria para realizar cambios positivos.
Nos ofrece la oportunidad de crecer y de avanzar en todos los aspectos de
nuestra vida.
Si nos quedamos en el victimismo, quejándonos de nuestra mala suerte, perdemos
la oportunidad de sacar todo nuestro potencial a la luz…nuestra creatividad,
nuestros talentos, nuestros recursos internos, nuestro SER.
Siempre podemos elegir. El momento de poder está siempre en el presente y es
sólo transcendiendo lo aparentemente nefasto que podemos cambiar el futuro.
Es en el presente que creamos nuestro futuro.
Toma tu poder y actúa: Agradece la oportunidad que te ofrece la vida de aprender
y de avanzar hacia tu verdadero ser, tu esencia más profunda y a alcanzar tus
sueños.
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