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La risa tiene
poderes ...
Ciertamente, cambia
tu química, cambia
tus ondas cerebrales,
cambia tu
inteligencia; te
vuelves más
inteligente. Las
partes de tu mente
que habían estado
durmiendo, de
repente se
despiertan. La risa
llega hasta lo más
profundo de tu
cerebro, de tu
corazón. Un hombre
de risa no puede
sufrir un ataque al
corazón. No es
posible que un
hombre de risa se
suicide.
La risa te vuelve
más vivo y radiante,
más creativo.
Ahora, hasta la
ciencia médica dice
que la risa es una
de las medicinas más
penetrantes con que
la naturaleza ha
provisto al hombre.
Si puedes reír
cuando estás enfermo
recuperarás antes la
salud. Aun cuando
estés sano, si no
puedes reír, antes o
después perderás tu
salud y te pondrás
enfermo.
En unos pocos
monasterios zen todo
monje ha de iniciar
la mañana riendo y
ha de concluir la
noche riendo: ¡lo
primero y lo último!.
Inténtalo. Es muy
hermoso…
Casi siempre he
visto a la gente
hacer justamente lo
contrario. Desde
bien temprano por la
mañana se levantan
de la cama
quejándose,
pesimistas, tristes,
deprimidos,
miserables. Entonces
una cosa conduce a
la otra –y por
nada–, y se enfadan.
Es algo muy malo
porque cambia tu
talante durante el
resto del día,
establece una pauta
para todo el día…
(Osho)
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La
risa como medicina. ¿Cómo trabaja el humor?
Mecanismos de humor. La risa es una reacción
emocional a ciertos hechos, muchas veces basada
en lo social, en la forma en que un determinado
suceso puede ser visto u entendido en el
contexto en que la persona desarrolla sus
actividades.
Básicamente, la risa puede responder al humor o
a la felicidad o a los nervios. Pero la que nos
interesa es aquella que aparece ante una
circunstancia que nos causa gracia.
La forma de humor más básica que existe,
probablemente, es aquella que incluye lo físico,
las caídas, los golpes, los accidentes. Por
algún motivo, este tipo de humor suele tener
gran repercusión entre las personas, que
aparentemente disfrutan de ver otra persona
pasando por una experiencia de este tipo.
En cuanto a la relación entre humor y salud, se
pueden decir varias cosas respecto a cuales son
los mecanismos que tienen lugar.
En general, a lo que mayor referencia se hace es
al impacto emocional que tiene la risa, la
posibilidad de tomarse con humor los problemas,
sobre las respuestas de los pacientes a sus
problemas.
Sobre esto, podemos decir que la habilidad de
reírse de una situación o de un problema nos da
una sensación de superioridad. Ningún monstruo
es tan temible ni tan atemorizante cuando
podemos burlarnos de él. ¿Por qué?
Principalmente por que uno se burla tan solo de
aquello que no tiene poder sobre uno. Y si mi
enfermedad no tiene poder sobre mi, ¿por qué
debería tenerle miedo? ¿Quién le teme a algo que
es inferior a uno, a mis propios poderes para
modificar mi destino?
El humor y la risa son el camino hacia una
actitud positiva. Es cierto que esta puede
parecer muy difícil de tener cuando el mundo
parece derrumbarse alrededor nuestro, cuando una
enfermedad amenaza con acabar con todo. Pero es
el momento en que más importante es ser capaces
de mantenerla. La depresión y la desesperación
solo nos ocasionan mayores problemas, no nos
permiten disfrutar de todas las cosas
disfrutables que tiene la vida, aun en sus
peores momentos. Por muy graves que sean
nuestros problemas, el humor nos da la
posibilidad de ponerlos en perspectiva, de
entender que si no podemos hacer nada para
evitarlos, no tiene mucho sentido llorar por
ellos. Hay que tratar de solucionarlos, pero no
podemos caer en la desesperación que nos
paraliza, sino luchar pero disfrutando del
tiempo que tenemos. Es una liberación, es el
dejar salir todas esas emociones negativas
contra las que no podemos luchar, pero que
tampoco podemos mantener encerradas.
Es, en definitiva, el camino a superar la
enfermedad, si bien no desde lo físico (más allá
de que también puede ser una importante ayuda
para esto) al menos desde lo emocional. No hay
nadie más ciego que el que no quiere ver, y no
hay nadie más enfermo que el que se siente
enfermo, que aquel que se regodea en su miseria
y en sentir que todo lo que pasa en el universo
esta pensado para hacer de su vida un infierno.
Saludos, abrazos para todos y hasta pronto......
Jai Kartar Singh

La risa
terapéutica podría reducir el riesgo de
enfermedad cardiovascular asociado con la
diabetes mellitus y el síndrome metabólico,
según un estudio de la Universidad Loma Linda y
el Instituto de Investigación de la Salud Oak
Crest en Loma Linda. Los resultados del estudio
se han hecho públicos durante la reunión anual
de la Sociedad Americana de Fisiología que se
celebra en Orlando (Estados Unidos).
Investigaciones anteriores de los autores del
estudio actual mostraron que la anticipación de
la 'risa alegre' tenía efectos sorprendentes y
significativos. Las betaendorfinas, que elevan
el estado de ánimo, y la hormona del crecimiento
humano aumentaban en un 27 por ciento y un 87
por ciento respectivamente en los sujetos del
estudio que anticipaban el visionado de un vídeo
de humor. No existía tal incremento en los
participantes del grupo control que no
anticipaban el visionado del vídeo humorístico.
En otro estudio, los investigadores descubrieron
que la misma anticipación de la risa reducía los
niveles de tres hormonas del estrés
perjudiciales: el cortisol, la epinefrina y la
dopac, que se reducían en un 39, un 70 y un 38
por ciento respectivamente. Los niveles elevados
crónicos de estas tres hormonas del estrés
pueden ser perjudiciales para el sistema inmune.
Los investigadores, dirigidos por Lee Berk y
Stanley Tan, examinaron el efecto de la 'risa
alegre' en individuos con diabetes. La diabetes
es un síndrome metabólico caracterizado por el
riesgo de ataque cardiaco, ceguera y otras
complicaciones neurológicas, inmunes y de los
vasos sanguíneos. Descubrieron que la risa, como
terapia complementaria preventiva en la
diabetes, elevaba el colesterol bueno y reducía
la inflamación.
En el estudio participaron 20 pacientes
diabéticos de alto riesgo con hipertensión e
hiperlipidemias que fueron divididos en dos
grupos: el grupo C (de control) y el grupo L (de
'laughter', risa en inglés). Ambos grupos
empezaban a tomar la medicación estándar para la
diabetes, la hipertensión y la hiperlipidemia.
Los investigadores siguieron a ambos grupos
durante 12 meses, evaluando su sangre en
relación a las hormonas del estrés epinefrina y
norepinefrina; el colesterol de lipoproteínas de
alta densidad (HDL); citoquinas inflamatorias,
que contribuyen a la aceleración de la
aterosclerosis; y proteína C-reactiva, un
marcador de la inflamación y la enfermedad
cardiovascular. El grupo L vio vídeos de humor
durante 30 minutos además de recibir la terapia
estándar.
Según los investigadores, los pacientes del
grupo de la risa tenían niveles menores de
epinefrina y norepinefrina al segundo mes, lo
que sugiere niveles de estrés inferiores. Tenían
también mayores niveles de colesterol bueno (HDL).
El grupo de la risa también tenían menores
niveles de citoquinas y de proteína reactiva C,
lo que indica menores niveles de inflamación.
Al final del año, los investigadores observaron
mejoras significativas en el grupo L: colesterol
HDL había subido un 26 por ciento en el grupo L
de la risa y sólo un 3 por ciento en el grupo
control. Las proteínas C reactivas disminuyeron
un 66 por ciento en el grupo de la risa frente
al 26 por ciento del grupo control.
Según los autores, el estudio sugiere que añadir
la 'risa alegre' terapéutica a la terapia
estándar de la diabetes podría reducir la
respuesta de estrés e inflamatoria y aumentar
los niveles de colesterol bueno. Los autores
concluyen que la risa podría reducir el riesgo
de enfermedad cardiovascular asociado con la
diabetes mellitus y el síndrome metabólico.

Efecto
terapéutico de un recurso divertido
Los efectos
terapéuticos de las emociones positivas.
Científicos explican por qué la risa es
contagiosa. Activa un grupo de células llamadas
neuronas espejo.
Científicos
ingleses hallaron nuevas evidencias sobre el
poder contagioso de la risa: nuestro cerebro
sería particularmente sociable, ya que gatilla
una sonrisa como respuesta a la primera
carcajada que percibe. "Parece que es
absolutamente cierto que si reímos el mundo
entero ríe con nosotros", dijo a LA NACION
Sophie Scott, investigadora del Colegio
Universitario de Londres, y autora del estudio
publicado en la revista Journal of Neuroscience.
Estudios
previos habían demostrado que cuando observamos
una cara sonriente se activa un grupo de células
nerviosas llamadas neuronas espejo, que nos
impulsan a sonreír. El fenómeno es evidente en
los bebés, que sonríen a quien les sonríe. El
nuevo estudio reemplazó el estímulo visual por
uno auditivo. Los investigadores seleccionaron
vocalizaciones que correspondían a emociones
positivas (diversión y triunfo) y negativas (miedo
y disgusto) y, mediante estudios de resonancia
magnética funcional, monitorearon la reacción
cerebral de un grupo de voluntarios.
Las
neuronas espejo se activaron como respuesta a
todos los sonidos, preparando a los músculos
faciales a entrar en acción. Sin embargo, la
respuesta fue más intensa en el caso de las
risas y voces triunfantes, hecho que no deja de
ser una buena noticia, ya que la realidad no
siempre permite presuponer que las emociones
positivas son más contagiosas que las negativas.
Sophie
Scott interpretó este hallazgo particularmente
socializador del experimento: "El hecho de que
las emociones positivas activen el sistema de
neuronas espejo en mayor medida que las
emociones negativas nos permite comprender cómo
las emociones positivas promueven la cohesión
social". Del estudio se desprende una conclusión
trascendente: contamos con un cerebro social que
nos asegura las bases biológicas capaces de
favorecer la interacción y la empatía, fenómenos
fundamentales para la vida en sociedad. Pero
además, tendríamos una tendencia innata a
sumarnos a las emociones positivas.
Y es en
este punto que adquieren valor movimientos como
la psicología positiva, impulsada unos pocos
años atrás por Martin Seligman, de la
Universidad de Pensilvania y Edgard Diener, de
la Universidad de Illinois, como un intento por
desplazar a la psicoterapia del registro más
negativo de la enfermedad mental e impulsar el
más optimista de la salud mental. Aunque rescata
el valor de la psicología positiva, el
licenciado Fernando Torrente, jefe de Terapia
Cognitiva del Instituto de Neurología Cognitiva
asegura que "la mayoría de los clínicos con
experiencia siempre supieron de la importancia
de las emociones positivas y de fortalecer los
recursos positivos de los pacientes". Así,
reivindica el valor de las conductas que
promueven una mayor estimulación positiva, desde
el cuidado del aspecto físico hasta la
realización de actividades sociales
gratificantes. "Sin embargo -advierte-, no hay
que caer en reduccionismos". Y recuerda que, así
como el estudio inglés demostró que las
emociones positivas se contagian, otros
demostraron que las negativas también pueden
contagiarse.

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