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Cómo pasar la
Navidad sin
nuestros seres
queridos
Sabemos
que la muerte es
un hecho
inevitable, pero
en la mayoría de
las ocasiones
nunca se está lo
suficientemente
preparado como
para poder
afrontar, y
luego superar,
la muerte de un
ser querido.
En especial
porque no solo
se pierde a esa
persona
físicamente,
sino todo lo que
nos unía a esa
persona, el
papel que
ocupábamos en su
vida y el que,
sobretodo, ella
ocupaba en la
nuestra.
Muchos expertos
psicólogos
defienden que
existen una
serie de etapas
en el duelo por
las que suelen
pasar la mayoría
de las personas,
existiendo a su
vez una serie de
procesos o fases
del duelo.
Se puede pasar
de la negación a
la culpabilidad,
de la aceptación
a la
identificación
propia con la
persona
fallecida, pero
lo que nunca se
puede evitar es
sentirnos vacíos
y tristes porque
ese ser querido
ya no se
encuentra a
nuestro lado.
Estos
sentimientos se
acrecientan aún
mucho más en
Navidades, una
época familiar
que
tradicionalmente
ha sido
defendida como
una celebración
religiosa y
espiritual en la
que todos
debemos ser
felices y
mantenernos
unidos.
Si bien estas
cuestiones se
han ido
perdiendo poco a
poco con el paso
de los años y,
sobretodo, con
la llegada de
nuevas
generaciones
poblacionales,
es normal sentir
algo de tristeza
en estas
fiestas, porque
en momentos
pasados las
vivimos
–felices- con
aquellos
familiares o
seres queridos
que ya no están.
Sentimos que la
Navidad ya no es
la misma porque
esas personas ya
no están, pero
se nos olvida
una cosa: la
Navidad puede
seguir siendo
vivida con
alegría y con
felicidad, si la
tomamos como
otro momento más
en nuestras
vidas, como otra
época más del
año, en la que
se reúne la
familia y en la
que hacemos
regalos.
Durante el
proceso del
duelo, muchos
especialistas y
terapeutas
recomiendan que
una de las
mejores formas
de superar la
muerte de un ser
querido es la de
aceptar que esa
persona ya no se
encuentra
físicamente
entre nosotros,
pero eso no
impide que
espiritualmente
sí siga estando,
en nuestro
corazón, en
nuestro
pensamiento, y
en nuestros
quehaceres
diarios.
Seguro que
tenemos bellos
motivos por lo
que sonreír cada
día, y seguro
que no tenemos
por qué pasar
solos las
Navidades:
familia, amigos,
compañeros…
Todos ellos
pueden ayudarnos
en esos momentos
que creemos
difíciles. Pero,
sobretodo, nos
ayudarán a
mostrar la mejor
de nuestras
sonrisas.

NAVIDAD,
REACCIONES DE
ANIVERSARIO Y
OTRAS FECHAS
CONMEMORATIVAS
Nuestra
vida está llena
de días
especiales,
tanto en
relación con
otros como con
las
circunstancias
que nos rodean,
y que nos
recuerdan o
actualizan la
pérdida de un
ser querido de
una forma aguda;
estos días,
colectivamente
conocidos como
"días festivos",
incluyen el día
del padre o de
la madre, día de
los novios o del
amor, las
fiestas
nacionales, la
pascua y la
semana santa,
las reuniones
familiares
anuales, los
aniversarios, el
día de las
brujas, los
cumpleaños, el
día del trabajo,
el cambio de
estación, el día
de los difuntos,
día de la semana
en que falleció,
hora del
fallecimiento,
otros días
conmemorativos
y, muy
particularmente,
la navidad.
Nuestras
tradiciones,
rituales y aún
la comida
especial de ese
día son un
recuerdo
constante de
nuestra pérdida.
Son épocas del
año en donde los
sentimientos de
pérdida se ven
siempre
magnificados, si
bien más en unos
días que en
otros según las
propias
tradiciones
familiares.
Algunas veces no
somos
conscientes de
ello y del cómo
nos afectan,
incluida la
aflicción
anticipatoria:
ante los días
especiales, no
es extraño que
se anticipe el
malestar unos
días antes y se
sienta uno mal
antes de que
ellos sucedan,
durante y unos
días después.
Estamos más
irritables,
deprimidos y
ansiosos y los
niveles de
energía
disminuyen.
Cualquiera que
sea nuestra edad
o el tipo de
pérdida, los
días festivos
sin la persona
amada serán
ciertamente muy
difíciles. Las
antiguas
costumbres se
han terminado y
nunca se
repetirán de la
misma manera. La
risa, antes tan
fácil, fluida y
natural, puede
llegar a ser
solo una mueca o
perderse
totalmente; dar
regalos, alguna
vez tan
divertido, puede
parecer vacío y
triste, carente
de sentido; las
canciones
familiares, a
veces tan
reconfortantes,
pueden
atragantarse y
acompañarse de
lágrimas y un
intenso anhelo.
En verdad, hay
algo de dolor
que cuelga de la
alegría que
otros sienten:
es difícil estar
sin la persona
amada y tener
que ajustarse a
esa nueva
tradición por
obligación y sin
quererlo. Todo
esto suele
acompañarse de
una gran
cantidad de
angustiantes
preguntas: ¿Qué
es lo que me
está pasando?
¿Si seré capaz
de aguantar
esto? ¿Realmente
deseo sobrevivir
a esto? ¿Lo que
siento es
normal? ¿Me
estoy
enloqueciendo?
Además, los
festivos añaden
su propia carga
de preguntas. Es
importante
reconocer que
hay muy pocas
respuestas que
sean
universalmente
buenas o malas a
estas preguntas;
en realidad,
pueden haber
muchas,
dependiendo en
parte de
factores únicos
a la situación
existencial
particular de
cada uno:
quiénes somos
como personas,
qué es lo que a
nuestra familia
le gusta, quién
era, cómo y
dónde murió
nuestro ser
querido, cómo y
cuál era nuestra
relación con esa
persona, papel
que ella
desempeñaba en
la realización
del ritual de la
fiesta, etc. De
hecho, no todas
las preguntas
tienen que ser
contestadas de
forma inmediata
o tienen una
respuesta rápida
y clara.
En la primera
celebración de
uno de estos
días sin el ser
querido nos
duele todo con
cada pensamiento
de celebración:
duele el cuerpo,
el alma, el
espíritu, el
pasado, el
presente, el
futuro, etc.; en
verdad, suele
ser muy difícil
encontrar una
forma de
celebración
reconfortante.
Aunque se hallan
ensayado todo
tipo de cosas
que se supone
sirven para
enfrentarse a la
perspectiva de
un día especial
sin el ser
querido, nada
parece servir ni
adaptarse a
nuestra nueva
circunstancia.
Todo lo que se
quiere es "pasar
de una vez" toda
esa época que
ahora es
diferente y
molesta y
"despertar
varios días
después". No
encontramos paz
y tranquilidad
en ningún tipo
de celebración;
se llora con
cada adorno que
se pone en el
árbol de
navidad, con
cada pastel
cocinado, con
cada vela
encendida, con
cada rosa
recibida. Se
siente rabia
contra el
destino o contra
dios por
permitir que una
vida tan feliz y
tranquila tomara
ese rumbo; hay
pesadumbre y
deseos de que
todo el mundo
sienta el dolor
que nos embarga.
Estos días, días
de reunión
familiar, son
días donde
realmente caemos
en cuenta del
vacío existente:
el ver
continuamente el
regalo perfecto
para nuestro
familiar ausente
repentina y
repetidamente
nos recuerda que
ellos ya no
estarán más.
Aunque cada
experiencia de
pérdida es
diferente (nivel
de apego,
impacto de la
pérdida en la
realidad
personal, en el
sentido de la
vida, etc.), las
fiestas provocan
en nosotros dos
tipos de
sentimientos
encontrados: por
un lado, son un
tiempo del año
en que cada uno
espera que todos
los miembros de
la familia estén
juntos; por el
otro, con su
celebración
llega a ser
claramente
doloroso que
alguien falta.
Somos
conscientes de
que enfrentar
las fiestas es
una parte
necesaria para
la curación del
dolor, por ello
puede ser
frustrante el
pretender que
todo siga siendo
como antes era:
que duda cabe
que mucho o todo
será diferente:
"... ya las
luces de navidad
no brillarán
como lo hacían
antes". Sabemos
que no podemos
escapar del
dolor ni
esconder la
verdad de lo
inevitable de
los cambios que
se avecinan;
todo lo que
podemos hacer es
ajustar nuestra
actitud y
cambiar nuestro
estado mental. Y
esto no es lo
más fácil.
La pérdida de un
ser querido nos
deja con la
sensación de
perdida de
control de
nuestro mundo,
nuestra
realidad,
nuestro sentido
de la vida y aún
de nuestra
personalidad. Es
importante que
tenga presente
que existen
otras formas
para que asuma
el control de su
propia vida.
Comer y beber
saludablemente
es un buen
comienzo.
Mantenga un
programa de
ejercicios o
empiece uno si
no tenía
costumbre. Trate
de dormir
adecuadamente y
practique
aquellas
disciplinas que
le proporcionan
energía y le
satisfacen.
¿Qué es lo que
hoy necesita?
¿Cuáles son sus
necesidades para
esta época del
año?
¿Necesita más
noches de
silencio y días
tranquilos?
¿Necesita
espacio vacío,
espiritual y
mental, con nada
en el horizonte,
tiempo para
reflexionar y
re-orientar mi
vida?
¿Tiempo para que
el cuerpo
repose, tiempo
para hibernar?
En general, este
no será el
momento más
apropiado para
hacer cambios
drásticos, como
empezar una
nueva vida en
otro vecindario
o ciudad,
celebrar el día
festivo en un
lugar lejano
entre gente que
no aprecia o no
valora lo que le
ha pasado. No
obstante,
algunos cambios
pueden ser
saludables e
importantes de
hacer. Cuando
vayan pasando
los días, deje
saber como se va
sintiendo con lo
que está
haciendo;
pregúntese qué
tanto quiere
hacer, cuánto es
capaz de tolerar
y qué tanto
rechaza y no
desea hacer.
Si las
tradiciones de
las fiestas le
producen un
dolor
intolerable,
recuerde que
usted tiene el
poder de
modificar y
confeccionar sus
propias fiestas
de forma que se
vean cumplidas
sus expectativas
actuales. Coja
lo que le guste
y deje lo que
no. Al hacerlo
así, se sentirá
menos abrumado y
estresado, menos
deprimido y más
capaz de tener
unas fiestas
tranquilas. Cada
uno de nosotros
debe encontrar
su propia zona
de confort, zona
que puede ser
radicalmente
diferente de año
en año. Nuestra
preocupación
somos nosotros
mismos y nuestra
familia
inmediata. Se
trata de
encontrar
conjuntamente la
mejor forma de
pasar las
fiestas con el
menor dolor
posible. Sin
duda apreciamos
al resto de la
familia, a
nuestros amigos
y compañeros de
trabajo, pero no
necesitamos
hacer nuestros
planes alrededor
de sus
necesidades sino
de las nuestras:
esperamos que
ellos entiendan
esto.
Ciertamente nada
puede remplazar
al ser querido
perdido, pero
hay cosas que
pueden hacer
menos pesados y
terribles estos
días. Recuerde
que muchas otras
personas se han
enfrentado con
lo que usted
está encarando
ahora mismo, y
ellos han
aprendido que es
posible pasar a
través de estas
fechas y
sobrevivir,
incluso crecer a
través de esta
experiencia. Lo
que ellos han
aprendido es
algo que usted
puede aprender
ahora; la forma
en que ellos lo
han hecho son
formas que usted
también puede
adoptar.
Las siguientes
serán
sugerencias más
que
prescripciones.
Úselas como
ideas que puede
utilizar.
Compártalas para
llenar distintas
circunstancias y
que le sirvan a
sus necesidades
personales para
diseñar su
propio sistema
de apoyo y
soporte para las
navidades,
reacciones de
aniversario y
otras fechas
conmemorativas.
1. Organice una
reunión familiar
Debido a que la
celebración de
las fiestas será
muy traumática
para unos y
reconfortante
para otros, será
bueno que
organice una
reunión familiar
para discutir la
mejor forma de
proceder. Deje
que todos
expresen sus
sentimientos,
pensamientos,
necesidades y
deseos sobre la
mejor forma de
celebrar las
fiestas. La
decisión sobre
qué hacer deberá
ser una decisión
familiar por
consenso,
presencial, por
teléfono o
mediante
delegación del
voto; será entre
todos los
integrantes de
la familia que
decidirán cuáles
tradiciones
familiares
continuarán y
cuáles serán las
nuevas que
incorporarán.
Una vez hallan
decidido qué
harán usted y su
familia
inmediata,
comuníqueselo al
resto de la
familia y
amigos; así se
evitarán mal
entendidos y los
asistentes
podrán obrar con
propiedad.
Durante la
reunión preste
especial
atención a los
deseos de los
más afligidos
por la pérdida:
sus deseos
deberán tener el
mayor peso. A
través del
compromiso y la
negociación
todos pueden
tener un poco de
lo que
necesitan. Tenga
en cuenta que no
hay forma buena
o mala de
celebrar ese
día: cada
familia deberá
establecer su
propio derrotero
y hacer lo más
correcto para
ella.
Finalmente,
reconozca que no
será fácil pasar
estos días, no
se ponga
expectativas muy
altas para usted
y no se obligue
a pensar que
estará muy bien;
además, no sea
muy estricto en
lo que se "debe
hacer" estos
días; es mejor
que haga solo
aquellas cosas
que sean
importantes o
significativas
para usted y su
familia, así sea
poco habitual o
extraño. Si el
hacer una
determinada
actividad le
sienta mal, es
mejor que no la
siga haciendo y
establezca sus
propios límites.
Una forma
efectiva de
definir y
planear los
festivos
consiste en
fragmentar cada
uno de ellos
para aclarar,
con la
participación de
todos los
familiares, en
qué consiste
exactamente ese
festivo en
particular (qué
le compone) y
entonces
analizar cada
uno de sus
componentes
según la
siguiente tabla
(poner una "X"
en la casilla
correspondiente).
Siempre será
bueno que cada
miembro de la
familia realice
su propia tabla
y luego, por
consenso,
decidan los más
propio según
decisión de la
mayoría.

Actividades
que le componen
Conducta a
seguir
Modificar
Aplazar
Evitar
Adoptar
Otra
Conservar
Empacar regalos
Cocinar
Cenar
Bridar
Bailar
Etc.
Este ejercicio
es un ejemplo.
En la columna
"actividades que
le componen"
deberá escribir
lo que para
ustedes compone
un día festivo
en particular y
hacer el
ejercicio
completo.
2. Acepte la
legitimidad de
su dolor
Cuando uno se
enfrenta al
primer día
festivo sin el
ser querido,
debe empezar por
reconocer que
será muy
doloroso. Así,
reconozca su
duelo, aún en
medio de las
fiestas,
hablando
abiertamente
acerca de sus
sentimientos y
pensamientos;
busque
familiares o
amigos que le
escuchen sin
juzgarle.
Expresar sus
sentimientos le
ayudará a
sentirse
comprendido, con
lo que podrá
sentirse un poco
mejor. Recuerde
que su dolor es
real y muy
profundo, quizá
lo más doloroso
que usted halla
vivido. Uno
puede
preguntarse cómo
es que será
capaz de
hacerlo; un
sentimiento
normal es desear
"saltarse" todo
el festivo y no
participar para
nada en éste
("despertar al
día siguiente").
La energía y el
esfuerzo que
usted gasta en
encontrar algo
para evitar ese
día más bien
podría
invertirlo en
cómo adaptarse y
enfrentarse
mejor a ese día.
Este año será
todo muy
diferente y
puede que no sea
tan terrible
como esperaba
(para muchos la
anticipación es
más dolorosa que
el
enfrentamiento
real).
3. Exprese todo
lo que sienta
Uno de los
factores más
importantes para
poder pasar unos
festivos menos
dolorosos es
poner mucha
atención a sus
necesidades y
sentimientos,
aceptándolos y
declarándolos a
otros. Aunque
nadie sentirá lo
que usted
siente, en la
misma forma, al
mismo tiempo o
con la misma
intensidad,
confiese que
algo terrible le
ha pasado y que
es natural que
esto cause una
reacción dentro
de usted. Llore
si quiere o
necesita
hacerlo, pero lo
más importante
es que reconozca
la tristeza, el
dolor o
cualquiera de
sus sentimientos
como propios,
permitiéndose
sentirlos sin
sentirse
culpable o tener
que dar
explicaciones a
otros. Recuerde
que sus
sentimientos
rara vez le
sacarán del buen
camino; ellos
usualmente le
conducen a usted
mismo. Algunos
de los síntomas
más frecuentes
son:
A. Tristeza: Es
triste pensar en
lo que se ha
perdido, en que
nunca sucederá
de nuevo, en que
habrá que
aprender a vivir
sin; es
doblemente
triste hacerlo
en una de las
épocas más
felices del año.
B. Ánimo
depresivo:
Desolación,
desesperación,
falta de
energía,
indiferencia,
soledad, dudar
respecto a sí
algún día se
sentirá mejor.
C. Ansiedad,
temor y
preocupación por
lo que ha
pasado, por cómo
se luchará y si
se sobrevivirá o
no.
D. Rabia porque
la gente no
entiende sus
necesidades,
rabia por la
forma en que ha
ocurrido la
muerte y quienes
han estado
involucrados,
rabia consigo
mismo, con dios,
con todo el
mundo.
E. Culpa: Rumiar
sobre lo que
hizo y no hizo
mientras la
persona estaba
aún viva, por
estar vivo y el
otro no o porque
usted tenga
momentos de
alegría en medio
del duelo.
F. Apatía,
entumecimiento,
confusión,
desorientación.
G. Otros:
alivio, orgullo,
respeto,
alegría,
compasión.
¿Qué cosas le
ayudarán a
sentirse mejor
estos próximos
días? Los
festivos
generalmente
animan a las
personas a hacer
otras cosas como
ofrecer su ayuda
a otros; si esto
le satisface,
hágalo. Si
siente que esa
labor es una
carga, considere
usar esta fecha
para darse usted
mismo apoyo y
ayuda, por
ejemplo,
cómprese algo
que siempre
había deseado.
Recuerde que dar
es dar, no
importa quien
sea el
recipiente.
Algunas personas
tratarán de
apresurarle a
través de su
duelo; otros
pueden insistir
en animarle o
decirle qué hay
que hacer o no
hacer y cómo
debería o no
debería
sentirse. Tenga
paciencia y
exprese lo que
siente.
4. Acuda a
otro/s cuando
esté adolorido
Sentimientos
compartidos son
sentimientos
disminuidos. Si
la tristeza
amenaza ser
excesivamente
opresiva,
comparta sus
temores,
preocupaciones,
sentimientos,
aprensiones y
ansiedades con
alguien de su
confianza,
especialmente
cuando las
fiestas se
aproximen.
Confiar en otros
eventualmente le
ayudará a
sentirse mejor y
a ventilar y
clarificar sus
preocupaciones,
además le hará
sentirse cuidado
y valorado a
pesar de sus
defectos.
Dígales que
serán momentos
muy difíciles
para ustedes y
acepte su ayuda;
usted apreciará
el afecto y el
apoyo extra
durante estos
días. Considere
disminuir la
velocidad y el
ritmo de las
cosas y disfrute
más de las
personas.
Siempre será
importante
contar con un
buen sistema de
apoyo
alternativo
fuera del de su
familia con el
que pueda usted
discutir sus
sentimientos. Si
otros familiares
no están
abiertos a
reconocer su
pérdida, lo
mejor es que no
los fuerce. Más
tarde o más
temprano
explotarán y
probablemente
usted sea el
blanco. Si
necesita
descargar un
poco su dolor,
establezca una
red de apoyo y
llame a sus
amigos. También
puede buscar
apoyo en grupos
de padres
disponibles y
dispuestos a
ayudarle;
investigue en
hospitales,
iglesias,
centros
comunitarios,
funerarias,
guarderías, etc.
5. Pronuncie el
nombre de la
persona
fallecida
Algunos
familiares y
amigos se
dedicarán a una
conspiración del
silencio debido
a que ellos
creen que
mencionar el
nombre de la
persona
fallecida hará
el duelo, y el
propio día
festivo, más
triste. Para
romper esta
conspiración,
simplemente
mencione su
nombre en las
conversaciones
que tenga con
ellos; cuando
hable acerca de
su ser querido,
los otros sabrán
que quiere
hablar de ella y
recordar a
aquella persona
que era tan
importante en su
vida. Al citar
el nombre de la
persona
fallecida, usted
también le dará
permiso a otras
personas para
hablar de ella.
6. Deje conocer
sus límites
No permita que
otros le
presionen en
actividades que
usted sabe que
son muy molestas
para usted. Deje
que sus límites
sean conocidos
por otros que
pueden estar
decididos a no
dejarlo estar
triste o solo.
Si prefiere
estar solo un
rato más bien
que estar en un
evento social,
exprese sus
sentimientos y
deseos. Si le
gustaría que lo
incluyeran en
una actividad
determinada,
dígalo. Los
demás serán más
capaces de
ayudarle si
ellos saben qué
es lo que usted
necesita.
Recuerde que con
el anuncio de
muerte y la
creación del
"estatus de
deudo", se goza
del derecho
temporal de
suspender
nuestro interés
por los
requerimientos
normalmente
forzosos de la
conducta, la
atención, la
amabilidad, la
deferencia y el
respeto por el
entorno. Muchas
personas en
duelo tienden a
aislarse para no
incomodar a
otros con su
dolor y
tristeza. El
amor y el apoyo
de la familia y
los amigos en
cartas, llamadas
por teléfono,
visitas o
invitaciones son
gratificantes y
enriquecedores.
Es una luz en el
oscuro escenario
del duelo. El
martirio no es
necesariamente
una parte del
proceso del
duelo. Recuerde
que sus
familiares y
amigos no leen
su mente (aunque
no le
disgustaría que
así fuera),
déjeles saber
sus deseos y lo
que usted
necesita para
"pasar" ese día
de fiesta.
Tiéndales la
mano y ellos
responderán con
amor y gestos
curativos. Use
el apoyo que
otros desean
darle.
7. Exprese su fe
La pérdida de un
ser querido
generalmente nos
deja con
profundos
cuestionamientos
filosóficos y
teológicos,
situación que se
magnifica con
las fiestas.
Busque una
iglesia o
templo, un
consejero o guía
espiritual, una
oración, una
reflexión o
únase a otros en
un acto común de
oración (p.ej.,
grupo de
oración);
continuar
orando,
meditando,
reflexionando y
uniéndose a
otros ayuda a
muchas persona a
aliviar el
dolor. Recuerde
que su lugar de
oración no tiene
porque seguir
siendo el mismo.
Si usted es
partícipe o
miembro activo
de una comunidad
religiosa o
espiritual,
solicite que se
tenga en cuenta
el nombre de su
ser querido o se
dedique una
oración especial
durante el
servicio; ambas
cosas pueden ser
gratificantes.
Esto también
permite que
otros conozcan
su duelo y
obtenga apoyo
extra. Algunas
personas temen
llorar en
público,
especialmente
durante la
ceremonia
religiosa; lo
más apropiado
será no detener
las lagrimas.
Sea generoso
consigo mismo y
no espere mucho
de sí, es decir,
de su fortaleza.
La preocupación
por si llorar o
no solo añade
una carga
adicional.
Recuerde que si
llora,
descargará
angustia y se
sentirá mejor.
Esto no tiene
porqué arruinar
el día de sus
familiares,
además, les
proporcionará la
libertad para
hacerlo también
si así lo desean
o sienten.
8. Ocúpese en
cuanto pueda
Hay mucho de su
vida que ahora
se escapa de sus
manos: la
pérdida que
usted ha
experimentado y
los inevitables
cambios
resultantes le
robarán parte de
su poder sobre
las cosas, no
obstante,
todavía habrá
algunas cosas,
acciones y
decisiones, que
estarán bajo su
autoridad.
Empiece a tomar
control de su
vida en algunas
cosas, aunque
éstas sean
pequeñas. Una
posibilidad para
el primer año
puede ser
visitar a los
familiares o
amigos, o irse
de vacaciones;
organice y
planee tales
eventos. Esto le
permite mantener
su mente ocupada
en algo fuera de
la fecha
importante y
compartir el
tiempo de una
forma diferente
y en un marco
menos doloroso.
Si cocinar y
arreglar la casa
le distraen o le
son agradables,
hágalas; en caso
contrario,
encargue la
comida, contrate
a alguien para
que le arregle
la casa o no
haga nada este
año. Si era
usted quien
solía preparar
los arreglos
festivos,
permita que este
año lo hagan sus
hijos, nietos,
amigos, vecinos
o miembros de su
comunidad o
grupo religioso;
si no desea
árbol de navidad
este año, puede
conseguir uno de
cerámica y/o un
cuadro/poster de
un árbol de
navidad. Si ir
de compras es
muy angustiante,
pídale a
familiares o
amigos que lo
hagan por usted,
o bien, hágalo
por catálogo,
televisión o
internet. Visite
una librería o
biblioteca local
y pregunte por
libros de
auto-ayuda.
Ellos le
informarán e
inspirarán. Lea
todos los días
un poco.
9. Ayude a otros
Una forma
efectiva de
elevar su estado
de ánimo es
ayudar a otras
personas:
experimentamos
curación al
ayudar a otros
pues hay algo de
terapéutico en
el hacer a otras
personas un
favor; esto se
debe en parte a
que ayudar a
otros es una
forma efectiva
de desviar el
foco de atención
del propio dolor
y establecer una
perspectiva en
nuestra vida.
Las fiestas son
una oportunidad
única para
utilizar nuestro
tiempo como
voluntarios
debido a que las
organizaciones
de beneficencia
experimentan
mayores
necesidades en
estas épocas y
por tanto
requieren más
manos útiles:
hospitales,
comedores
populares,
asilos,
albergues,
refugios,
hogares,
hospicios u otra
organización
cívica son
lugares donde
acudir. También
se puede
"adoptar" una
familia pobre e
invitarla a
comer/cenar y/o
darle regalos de
navidad,
reunirse con
alguien
diferente este
año, amigos,
otros familiares
o buscar la
forma de hacer
por otros cosas
que le hubiera
gustado hacer
por el ser que
perdió y que
ahora no puede
hacer.
10. Encuentre o
diseñe su propia
forma de
recordar a su
ser querido
Es verdad que
nada puede hacer
"regresar" a la
persona que
perdimos, no
obstante, usted
si puede
mantener su
recuerdo y su
espíritu vivo
cuando hace algo
especial o
creativo en su
memoria (p.ej.,
plantar un
árbol, adoptar
una familia
pobre, hacer una
donación con los
regalos que ya
no comprará,
crear una beca
en nombre de la
persona perdida,
encender una
vela con o sin
fotografía,
ponerse algo de
ropa que
pertenecía a la
persona perdida,
echarse su
perfume, etc.).
Estos actos le
ayudarán a
recordar a su
ser querido cada
vez que celebre
un festivo.
11. Cuídese
Debido a que los
aniversarios y
otras fechas
conmemorativas
son muy
agotadores
física,
emocional y
psicológicamente,
es importante
que se alimente
bien, descanse
lo suficiente,
evite usar el
alcohol para
olvidar las
penas y tenga en
cuenta los
siguientes
conceptos:
A. Aunque se
supone que las
personas deben
estar felices y
contentas en las
fiestas, usted
no se sentirá de
esa forma ni
mucho menos. Si
usted no se
siente feliz,
acepte sus
sentimientos y
no luche contra
ellos. Sea
tolerante con su
humor y sus
emociones y
permítase
experimentarlos.
Si trata de
negar o bloquear
sentimientos
negativos,
simplemente los
forzará a
profundizarse
más en el
interior de su
mente.
Eventualmente
ellos
encontrarán la
forma de
expresarse,
quizá de una
forma no muy
saludable para
usted. Si les
siente sin
juzgarles o
suprimirles, se
disiparán,
reduciendo
considerablemente
el estrés que
producen.
B. Dígase usted
mismo: en el
duelo nada está
escrito en las
piedras ("nada
es definitivo,
excepto la
ausencia").
Cuando se
acerquen los
días festivos,
tenga cuidado:
su vida ha
cambiado
tremendamente, y
eso puede
significar
cambiar la
comida, el lugar
y/o establecer
nuevas
costumbres.
C. Nuestra vida
es lo que
nuestros
pensamientos
hacen de ella,
por ello,
piense, hable y
actúe
positivamente.
Empezar la época
festiva
diciéndose "esta
es la peor época
del año"
establece una
cruel y negativa
visión que
deprimirá su
humor, sus
actitudes y
acciones.
D. Detenga todos
los pensamientos
negativos; así,
tan pronto como
ellos empiecen,
reemplácelos por
pensamientos
edificantes y
positivos: "en
lugar de
pensamientos de
pérdida trataré
de disfrutar de
esta época",
"estas fiestas
me van a dar la
oportunidad de
profundizar mis
relaciones con
otros y formar
otras nuevas",
etc. Al usar
sentencias
afirmativas
usted abre la
puerta a unas
fiestas de
esperanza y
placer en lugar
de desesperación
y dolor.
E. Examine sus
expectativas.
Nunca espere que
las cosas sean
igual que antes:
nada es ni será
igual. Evite
afanarse por la
perfección.
Recuerde que
sentirse mal en
esta época es
normal. No se
juzgue duramente
debido a que sus
emociones pueden
ser más
volátiles
durante esos
días; reconozca
su estrés y
ansiedad como
normales. Trate
de estar en
sintonía con sus
sentimientos y
responda acorde:
si quiere
llorar, llore;
si siente la
necesidad de
estar solo unos
minutos u horas,
hágalo. Si en el
pasado usted era
el principal
responsable de
hacer del día de
fiesta una rica
experiencia
familiar, no se
sienta
presionado de
continuar con
ese patrón; no
trate de hacerlo
todo usted
mismo: pídale a
otro familiar o
amigos que le
ayuden con las
compras, la
cocina, el
cocinar, decorar
y envolver
regalos.
F. La pérdida de
un ser querido
afecta el patrón
de sueño normal
y los hábitos
alimentarios.
Así, sus niveles
de energía
disminuirán. Sea
paciente consigo
mismo y respete
sus limitaciones
naturales.
Respete lo que
su cuerpo y
mente le están
diciendo, y
disminuya sus
propias
expectativas
acerca de estar
al máximo
durante las
fiestas.
G. Llore todo lo
que pueda pero
siga adelante
con las fiestas.
Las lagrimas y
la tristeza son
parte natural
del duelo, así,
no tienen porqué
arruinar toda la
fiesta para
usted y/o para
los otros. Si
llora cuando lo
desea,
descargará
tensión y estará
en mejores
condiciones para
la fiesta.
Concédase tiempo
para recordar a
su ser querido y
tiempo para
distraerse de
los recuerdos
(para hacer
otras cosas).
Durante el duelo
hay tiempo para
cada cosa, y
esto es
especialmente
importante
recordarlo
durante las
fiestas.
H. También puede
elevar su estado
de ánimo
mediante la
música: ella es
la luz en la
tenebrosa noche
de la vida. La
musicoterapia
actúa en el
dolor emocional
y físico, reduce
la tensión y
transforma el
humor.
I. Concéntrese
en lo
verdaderamente
significativo de
la fiesta. Las
fiestas son un
tiempo para
estar juntos,
dar gracias y
compartir con la
familia y los
amigos, por los
beneficios
materiales y
espirituales
disfrutados
durante todo el
año. Enfóquese
en profundizar
sus lazos de
amistad.
Recuerde que las
fiestas son
mucho más que
compras,
decoración y
comida. Dígale a
otros lo que
necesita. Si no
tiene ánimos de
ver a nadie,
puede enviar
postales.
J. Piense
creativamente
cuando vaya a
planificar los
festivos y
considere
diseñar nuevos
rituales, uno
que incluya, por
ejemplo,
recordar el
pasado mientras
reconoce que el
presente ha
cambiado. En
lugar de hacer
lo que siempre
ha hecho, usted
puede, por
ejemplo,
realizar el
proyecto que
siempre quería
hacer pero que
no había podido,
o bien, puede
adoptar una
mascota; aún
pequeños cambios
pueden ayudarle
mucho. Sea
creativo y
encuentre la
mezcla y el
balance justo
para usted.
Concédase
libertad para
planear el
festivo a su
antojo. ¿No
quiere ir a la
fiesta de la
oficina? Pues no
vaya. Permítase
un espacio y no
se sienta
obligado o
culpable debido
a que usted no
está tan bien
como hace años o
como el año
anterior. Lo más
importante es
que se de cuenta
que los festivos
no producen
sentimientos
mágicos o dan
soluciones a sus
problemas.
K. Permítase la
opción de
cambiar de punto
de vista,
incluso en el
último momento.
Recuerde que el
duelo es un
proceso y su
estado de ánimo
cambiará de día
a día, incluso
de hora a hora.
No se preocupe
por cancelar
planes que ya
había organizado
antes, sea
flexible y no
rígido. Así, sea
amable con usted
mismo y no
espere que los
planes para el
festivo sean
perfectos.
L. Deje saber a
otros qué le
sienta bien y
qué no. No
importa que sea
reiterativo. Si
no se siente
bien respecto a
como va el día,
dígaselo a
alguien. La
mayoría de las
personas
reconocen que
los festivos son
duros para
aquellos en
duelo. Encontrar
una persona que
comparta con
usted sus
sentimientos
será de gran
valor durante
este tiempo tan
estresante. A
menudo, después
del primer año,
la gente espera
que usted ya
esté bien;
aunque esto
puede llegar a
ser muy difícil,
ciertamente
podrán
disfrutarse de
nuevo los días
de fiesta, si
bien de
diferente
manera.
M. Diseñe y
prepare un
"botiquín" para
utilizar en las
reacciones de
aniversario;
este botiquín
deberá contener
abrazos,
caricias,
hombros para
apoyar la
cabeza,
compañía, etc.
12. Permanezca
en contacto
Debido a que el
duelo es una
experiencia
tremendamente
aislante,
mantener los
contactos con
sus amigos y
familiares, ya
sea por carta,
teléfono,
internet o
reuniones
personales
siempre será de
utilidad,
especialmente si
esto parte desde
los otros, es
decir, si son
los otros
(familiares y
amigos) quienes
son los que
perseveran en
mantener el
contacto a pesar
de su
resistencia a
ello. Participe
en los rituales
y costumbres
locales y
comunitarios;
los grupos de
las iglesias,
organizaciones
cívicas y los
grupos de ayuda
mutua pueden
darle apoyo
adicional y
unirle a otros
que comparten
valores e
intereses.
13. Disfrute de
las fiestas si
puede
No tiene porqué
sentirse mal al
disfrutar las
fiestas; está
bien y es normal
disfrutar ratos
durante el
duelo; recuerde
que usted no
firmó un
contrato para
ser un
desgraciado el
resto de su vida
por el
fallecimiento de
su ser querido.
Disfrutar de las
fiestas no
significa que es
infiel con su
ser querido o
que le está
traicionando: de
la misma forma
que usted se da
permiso para
afligirse
durante estas
fiestas,
permítase
disfrutarlas;
además, lo que
usted escoja
hacer para el
primer año no
tiene porqué
servir
necesariamente
para el
siguiente.
14. No se deje
involucrar en
los mitos
festivos
Si le molesta la
decoración
festiva y la
música que
acompaña esas
fiestas a la
hora de ir a
comprar a un
centro
comercial,
hágalo antes de
que empiecen las
fiestas (p.ej.,
haga las compras
de navidad en
noviembre) o
compre por
teléfono o
catálogo.
Recuérdese que
los días
festivos están
llenos de
expectativas no
realistas por la
intimidad,
cercanía,
relajación y
disfrute de
muchas personas,
actitudes no
ajustadas para
el duelo. Trate
de disfrutar lo
que usted pueda.
Acepte los
momentos duros
sabiendo que
ellos pasarán.
Cuando le hagan
el comentario de
"felices
fiestas",
responda lo que
para usted es
más apropiado en
ese justo
momento
(recuerde la
"montaña rusa"
del duelo);
comentaros como
"lo estoy
intentando",
"mis mejores
deseos para
usted y su
familia" son
apropiados. Si
usted está
acostumbrado a
tener cena de
navidad en su
casa, siempre
puede cambiar de
hora y lugar
para esa fecha.
Sirva la comida
estilo buffet y
en otra
habitación
diferente a la
acostumbrada. En
general, la
anticipación
añade más
angustia que la
que realmente
acontece.

DÍAS FESTIVOS Y
RESPUESTA
FAMILIAR
Con la
celebración
familiar del día
festivo pueden
presentarse dos
situaciones
opuestas en
cuanto a la
respuesta de los
miembros de la
familia; esta
respuesta
obedece tanto a
las estructuras
internas
establecidas y
mantenidas por
las familias
desde su
existencia
(conjunción de
familias tanto
propias como de
origen) como al
nivel global de
estrés que cada
uno esté
soportando:
1. Si usted
viene de una
familia amorosa,
abierta y
expresiva
(familia
saludable),
tratarán con la
pérdida de la
misma manera,
amorosa, abierta
y
expresivamente.
Su expresión
práctica suele
ser como sigue:
Todos muestran
sus mejores
caras, algunas
mejor que otras,
pero lo que es
más importante
es que ellos han
escogido
utilizar su
tiempo juntos.
En lugar de
pretender que
nada ha pasado,
ellos, en algún
momento, son
conscientes de
la persona
perdida. Hablan
de ella y de lo
que decía no
hace mucho
tiempo, sonríen
y lloran juntos.
Para ellos no se
trata de olvidar
la persona
perdida, pues no
pueden hacerlo.
Liberándose
ellos mismos de
las emociones
más dolorosas,
harán lugar para
los recuerdos
más queridos que
están dentro de
ellos. Y
empezando a
hacerlo en estas
fiestas, harán
que su siguiente
fiesta sea menos
dolorosa, y así.
2. Si, por el
contrario, usted
viene de una
familia que no
le gusta
expresar sus
sentimientos
(familia
negadora), lo
que puede
esperar es que
se adhieran a
esta estrategia
para afrontar
esta
circunstancia de
la pérdida
actual, bastante
más estresante.
Debido a que el
duelo lleva
consigo
emociones
extremadamente
intensas, sus
reacciones
probablemente
serán más
extremas de lo
usual. Por
tanto, puede ser
más duro pasar
estos días de
fiesta
sintiéndose mal
con las personas
que le rodean
así como tener
que pasar, de
ahí en adelante,
otro día de
fiesta en su
compañía. Su
expresión
práctica suele
ser como sigue:
Todos están en
la fiesta
mostrando su
mejor cara;
pretenden que
nada ha pasado
ni cambiado.
Para ellos es
muy importante
hacer esto
debido a que no
hacerlo sería
muy doloroso.
Están tensos,
discuten entre
sí, se aíslan
porque no
aguantan esta
situación de
"mantener" todo
en su interior,
otros "ahogan"
su dolor en el
alcohol.
Finalmente,
algunos se
ocultan para
poder llorar
libremente. Así,
se mezclan
sentimientos de
rabia contenida
y tristeza y las
personas
terminan dolidas
unas con otras,
rabiosas,
molestas y
posiblemente no
vuelvan a
asistir a una
fiesta familiar.
Estos son, de
hecho, los dos
extremos del
especto. Las
familias estarán
entre ambos
extremos. Aquí
es donde la
elección
individual
acerca de cómo
enfrentar los
días de fiesta
es importante.
CUANDO LA
MASCOTA HA
MUERTO
Un tiempo
tradicionalmente
para la familia,
como suelen ser
los festivos,
nos recuerda
quién o qué es
lo que hemos
perdido. Cuando
la pérdida se
refiere a
nuestra mascota:
1. Reconozca que
tiene un duelo
con todas sus
características
y que puede
tener algunas
dificultades
emocionales
durante los
festivos. Aunque
parezca obvio,
no lo olvide.
2. Permítase
afligirse sin
temor o
vergüenza de
otros.
3. Comparta sus
sentimientos con
otras personas
de su confianza.
Si no encuentra
ayuda en su
círculo de
amistades o
familiares,
asista o forme
grupos de
ayuda-mutua o
apoyo en línea.
4. Aprecie y
valore sus
recuerdos, tanto
fotográficos
como de video, y
utilícelos en
momentos de
nostalgia.
5. Haga algo
simbólico, por
ejemplo, un
regalo a un
refugio de
animales u
organización de
defensa de
éstos, encienda
una vela, ponga
una media con el
nombre de la
mascota, escriba
una nota o
diseñe una
página en
internet para
ese propósito.
6. Hágase un
regalo: duerma,
coma bien y haga
ejercicio.
Recuerde que el
duelo exige de
mucha energía.
7. Ayude a
alguien.
8. Confíe en su
sistema de
creencias
individuales.
9. Resista la
tentación de
conseguir una
nueva mascota
prematuramente
para llenar el
vacío dejado por
la previa.
Recuerde que
ninguna relación
puede ser
duplicada. El
tiempo para
conseguir una
nueva mascota
depende de
muchas
variables, si
bien será cada
persona quien
así lo
considerará.
10. Recuerde que
los festivos son
temporales.
COSAS PARA HACER
LOS DÍAS
ESPECIALES
1. Celebre la
navidad en
noviembre, por
ejemplo, y pase
el mes de
diciembre
tranquilo.
2. No comunique
su cumpleaños.
3. En fechas
especiales
(fecha del
diagnóstico, de
la cirugía, el
accidente, etc.)
quédese solo o
con alguien que
no conozca nada
de usted.
4. Retire
adornos alusivos
a fiestas.
5. Prepare una
comida especial,
no usual.
6. Invite a la
familia del
fallecido.
7. Envíe
postales y
tarjetas aunque
no espere
ninguna
respuesta.
8. Cante
villancicos.
9. Adorne
diferente su
casa o vaya a
otra casa esta
vez.
10. Vaya a la
iglesia/templo/sinagoga
con alguien y no
solo.
11. Permanezca
activo y haga
deporte de
grupo.
12. Encuentre a
alguien con
quien pasar las
fiestas.
13. Haga algo
por usted mismo.
14. Recuerde a
la persona
fallecida y
hable de él;
también puede
preparar un
discurso.
15. Escriba una
carta o léala.
16. Salga de la
ciudad o haga un
viaje.
17. Plante algo.
18. Cocine un
pastel de
cumpleaños.
19. Haga un
albun de
recuerdos.
20. Libere un
globo.
21. Visite el
cementerio y
ponga flores.
22. Regálese
algo el día de
los difuntos.
23. Encuentre a
alguien con una
necesidad
específica y
llénela.
24. Haga algo
agradable por
usted mismo.
25. Haga
conmemoraciones.
26. Encienda una
veladora.
27. Cante
canciones o
escuche música.
28. Disperse
cenizas sobre
los lugares
sagrados.
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