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Navidades solitarias. Aprende a superar esa sensación de vacío



Todos conocemos ese ideal y todos tenemos muy marcado el hecho de que en Navidad haya que llevar una pauta de comportamiento concreto y que si no logramos alcanzar pensamos que nuestra vida es un fracaso, llegando incluso a caer en problemas depresivos. Los medios de comunicación y la publicidad se han encargado de transmitirnos bien ese mensaje, pero, los que no cuenten con esas circunstancias idílicas en estas fechas no tienen por qué hundirse, puesto que no se puede pretender que todo el mundo tenga la misma vida.

Lo cierto es que es una idea difícil de asumir, y muchas de las personas que se encuentran solas en Navidad tienden a caer en depresión durante estas fechas. Así lo muestran los datos de suicidios, los cuales aumentan considerablemente durante la Navidad.


No estás sola

Un simple convencionalismo social no nos puede llevar a la autodestrucción. Por ello, lo primero que hay que pensar es que muchas personas están en tu misma situación, sino, ¿por qué estaríamos escribiendo este artículo ahora mismo?. Eso demuestra que no estás sola, o mejor dicho, que la cantidad de "solos" que hay en el mundo te tienen que ayudar a pensar que no es un estado aislado, sino una pauta que se repite.



Canaliza positivamente la nostalgia

S

eguro que pasaste Navidades rodeadas de los tuyos y ese es el sentimiento que te hace entristecer: la nostalgia. Intenta canalizarla de otra manera: piensa en los buenos momentos como parte afortunada de tu vida, la autocompasión no nos lleva a nada. Además, piensa que, a menudo, la vida es cíclica, a veces hay épocas malas y otras veces buenas, y por ello, si te encuentras en una mala has de ser más fuerte que nunca para vivir ese momento y pensar que posiblemente te lleguen otras mejores. Está comprobado, es como la economía capitalista, después de una crisis, siempre viene una época de expansión, o como dice el famoso refrán popular: 'después de la tormenta, siempre viene la calma'.


No te cierres en ti mismo

Durante esos momentos de soledad es muy importante no encerrarse en sí mismo. La depresión navideña lleva a las personas a comerse su pena y a no querer buscar ayuda ajena. Eso es lo peor que puedes hacer. Si te encuentras sola sé tú quién vaya a buscar a la gente, sé tú quién tenga la iniciativa de salir, de hacer cosas, aunque algo tan simple como sea dar un paseo.

Esta parte, la de la interacción social, es muy importante, puesto que es la que determina que la tristeza sea pasajera o permanente. El buscar a gente afín a ti con la que poder compartir experiencias comunes, así como mantener ese contacto en el tiempo, es una parte fundamental para no convertir a nuestra soledad en algo inamovible. Ten iniciativa para salir a la búsqueda de esas personas.


 

Si en tu caso concreto te sientes distinto porque tienes que trabajar esos días, por ejemplo, haciendo guardia en un hospital, o en esos momentos estas lejos de tu familia, lo tienes muy sencillo: solo tienes que sacar tu parte más positiva y pensar que no puedes celebrar la Navidad en familia, no porque estés realmente sola sino porque te ha tocado en ese momento estar lejos de los tuyos, pero tu gente sigue estando ahí.

Si por el contrario, te encuentras sola, en el sentido más literal de la palabra intenta seguir las pautas y consejos que se detallan a lo largo de este artículo y si no consigues salir de tu tristeza ponte en manos de profesionales, ellos sabrán muy bien cómo hacerte sentir mejor.

También puedes actuar en el sentido contrario. La soledad es un problema que afecta mayoritariamente a la tercera edad, tanto en épocas navideñas como en el resto del año. Contribuye a que los mayores no pasen estas fechas solos y cuenta con ellos para cualquier cosa, se sentirán felices simplemente con estar presentes.


Belén Alarcón
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Navidad en tu Interior


Navidad significa nacimiento, y el símbolo de la Navidad es una estrella, una luz en la obscuridad que sirvió de guía para encontrar al salvador. No veamos más esta estrella fuera de nosotros, sino brillando en nuestro cielo interno y aceptémosla como símbolo de que ha llegado el tiempo del Cristo; el tiempo de reconocer nuestra verdadera identidad.

Dentro de cada uno de nosotros existe un Salvador que conoce nuestra totalidad, nuestra esencia. Es una sabiduría innata que, si la utilizamos como una guía, nos conducirá siempre a experiencias de paz, armonía y amor. Es algo muy especial que está en todos y es para todos. Si no sacamos el mayor provecho de ella es sólo porque no la podemos entender y mucho menos aceptar.

Esta esencia en nosotros es la que conoce nuestra totalidad o nuestra santidad. Pero como un amigo fiel, no llegará a donde no se ha le ha invitado. Por lo tanto, vamos a comenzar nuestras fiestas navideñas abriéndole la puerta a este invitado tan especial. No temamos abrirle la puerta y recibámosle sin expectativas. El sabrá orientarnos, sin equivocarse y nos traerá regalos que no podremos encontrar en ningún lugar del mundo.

Tan pronto recibamos ese invitado tan especial, estaremos listos para preparar la gran fiesta. Pero, ¿cómo va a ser esta fiesta de Navidad?

Nuestro amigo no pide nada. No exige sacrificios de ningún tipo. Por lo tanto, en esta Navidad, cerremos las puertas a todo sacrificio estéril, a la culpa, al miedo a la escasez y demos paso a lo único que tiene sentido en nuestras vidas, a ese regalo del cual derivan su existencia todas las cosas: el amor.

Para muchas personas, las estampas de la Navidad traen sentimientos de gozo y alegría. Para otras, esta época puede ser difícil, solitaria, aumentando los sentimientos de culpa y depresión. Continuamente leemos artículos sobre cómo disfrutar las fiestas, sin embargo muchos no podemos imaginar cómo salir de ese estado de inmensa soledad en que algunos nos sumergimos. A veces podemos sentirnos atrapados entre lo que queremos hacer y lo que debemos hacer. Nos sentimos culpables porque deseamos quedarnos en casa en vez de salir a visitar familiares por compromiso.

También podemos sentirnos perdidos porque no tenemos la familia que quisiéramos tener. Muchos de nosotros, año tras año esperamos que la mágica Navidad nos regale una persona que pueda llenar el vacío del solitario corazón, causando honda desesperación cuando no sucede. Recuerda que no estás solo (a). Que hay muchas personas compartiendo tus mismos sentimientos.

A continuación algunas ideas que pueden ser de gran ayuda para sentirte mejor contigo mismo (a) durante la Navidad:

1.
Acepta tus sentimientos sin juzgarlos como buenos o malos. Trabaja con ellos tratando de reafirmarte en el pensamiento más alto, el de Dios, en vez del dolor.

2.
Busca disfrutar del amor que está disponible, aunque no sea exactamente lo que quieras. Si hay alguien a quien puedas entenderle tu amor, hazlo, verás como lo recibirás multiplicado.

3.
No te conviertas en el mártir. Si la pasada Navidad no fue la mejor, según tu criterio, recuerda lo que aprendiste para no cometer los mismos errores. Aprende de ellos, levántate y sigue adelante. Recuerda que la alegría atrae la alegría y el dolor atrae dolor. Busca siempre atraer lo mejor.

En esta Navidad, deja que tu Ser se sane por completo del dolor y el sufrimiento y celebra tu liberación de las falsas cadenas que te han mantenido alejado (a) del disfrute pleno de la felicidad.

El Príncipe de Paz ha nacido para restablecer la condición de amor que no puede separarnos del Padre. Ha venido para enseñarnos que el mejor regalo que podemos hacer en esta Navidad es reconocer que todos somos hijos de un mismo Padre y que no puede haber separación entre sus hijos.

No permitamos que el rencor opaque el gozo de la Navidad, porque el nacimiento de Jesús no tendría sentido si lo apartamos de este gozo. Unámonos a celebrar un nuevo despertar en nuestras conciencias. Tengamos fe, construyamos un mundo de esperanzas.

Perdona, porque el perdón libera el alma y un alma libre puede elevar sus alas hacia horizontes no explorados.


- Por Maya Valle -

 



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