|
Detrás de la personalidad de adulto
tenemos una base emocional muy vulnerable y sensible marcada las
experiencias traumáticas y por los condicionamientos de nuestra
infancia – desde la gestación hasta los 9 o 12 años - . A esta
parte de nuestro interior la llamamos: el niño/a interior. En
nuestra vida cotidiana el niño interior percibe y interactúa con
el mundo que le rodea dirigiendo inconscientemente y de manera
automatizada, nuestras emociones y nuestro comportamiento.
Cuando ocurre que en una o en varias de estas áreas, no
conseguimos vivir con plenitud, estamos ante un caso de Niño
Interior Herido. Ocurre que la persona que tiene un Niño
Interior Herido revive una y otra vez, los mismos sentimientos
de amargura, vacío, desilusión, tristeza, rencor, miedos,
desconfianza, etc. en el área o áreas que tiene afectadas.
Tropieza una y otra vez con la misma piedra.
http://magma-ninointerior.blogspot.com/2010/02/detras-de-la-personalidad-de-adulto.html

Es el conjunto de todas nuestras
potencialidades en estado puro, que nos habrían de permitir
atraer la realización en todas las áreas de la vida. Cuando
ocurre que en una o varias áreas no conseguimos vivir
plenamente, hablamos del Niño Interior Herido.
No conseguimos vivir con plenitud, estamos ante un caso de Niño
Interior Herido. Ocurre que la persona que tiene un Niño
Interior Herido revive una y otra vez, los mismos sentimientos
de amargura, vacío, desilusión, tristeza, rencor, miedos,
desconfianza, etc. en el área o áreas que tiene afectadas.
Tropieza una y otra vez con la misma piedra.
La causa de que esto sea así, radica en las vivencias
emocionales que vivimos desde que fuimos concebidos en el
vientre de nuestra madre hasta la edad de 9 ó 12 años, -en que
pasamos de la mente concreta y autocentrada en el Yo, a la mente
abstracta- en relación a las emociones que nos suscitaban
nuestros padres y mentores, de modo que sin darnos cuenta,
grabamos en el inconsciente sentimientos, actitudes, creencias,
en definitiva introyectos, correspondientes a cada una de esas
ocho áreas.
Con el tiempo esos introyectos, fueron generando la realidad en
la que vivimos, y todo lo que nos ocurre en la actualidad,
-hasta que uno no desaprehende lo aprehendido- consecuencia del
modo en que sentimos debían de ser nuestras emociones en cada
una de esas áreas, que es lo que luego las personas que aparecen
en nuestras vidas se encargan de actualizarnos.
En la medida que la persona transcurre por el proceso de
Recuperación de su Niño Interior, deja de afectarle esas
emociones, comienza a sanar en primer lugar la relación consigo
mismo, y después con cada una de las personas que integran las
áreas afectadas: parejas, padres, amistades, jefes, etc.
Para ello aprende a hacerse cargo de lo que hasta ahora
proyectaba en los demás, en vez de culpabilizarles de su
desgracia, aprende a ver que es lo que le despiertan los demás y
a sanar esa vieja espina que reaparece una y otra vez, aunque
cambien las personas que se la suscitan.
http://nuevaeracosmicapensamientoseideas.blogspot.com/2009/02/que-es-el-nino-interior.html

Descargado de la Web Oficial de la Lic. Matilde Garvich
www.ninointerior.com
El niño mágico que hay dentro de ti - Bruce Davis
NUEVA REPARENTALIZACION: Amando a mi niño interior
Dentro de cada uno de nosotros hay un niño que grita: ¡Escucha!
Estoy harto de que me ignores día tras día. Vas a trabajar,
sales con amigos, duermes, comes, vives tu vida como si yo no
existiera.
Solo alguna vez me oyes cuando estas triste o en cama pero, en
verdad ¿te importo? ¿Te preguntas alguna vez que es lo que yo
quiero?
He estado esperando a que me reconozcas, mis padres empezaron
por olvidar partes de mí.
Soy tus sueños, tus sentimientos y fantasías yo soy aquel que le
gusta jugar, el que le gusta ser abrazado y que le digan te
quiero, soy el niño que llevas dentro, yo soy tu. No me importa
que ahora seas adulto ¿por qué esto significa que te tengas que
olvidar de mi?
¿Cómo crees que me siento cuando hablas con tus amigos
importantes personas que en realidad no te gustan? ¿Donde se
supone que debo ir cuando estoy enfadado y tú no me reconoces?
¿De dónde piensas que vienen tus problemas? Sé que necesitas a
tus amigos importantes, se que tienes que ganarte la vida y que
tienes que cuidar de otros ¿pero alguna vez te has planteado que
si realmente te hicieras mi amigo no necesitarías tanto de las
cosas de los demás? ¿Alguna vez has pensado que si cuidaras tus
sentimientos y apreciaras tus pequeños deseos no necesitarías
tanto dinero para tenerme tranquilo?
Quiero que tú me descubras, no espero que cambies de la noche a
la mañana, he estado esperando a que me reconozcas pero una
parte de mi no puede entender como me tratas de esa manera, ¿Por
qué te resulta tan difícil ser como deseas? Si me prestases
atención me escucharías y te interesaría saber como estoy, pues
bien yo soy tu niño, solo que has aprendido a no verme.
No es fácil vivir el camino de mi corazón pero el niño que hay
dentro de mi me ha convencido de que es aun menos fácil tratar
de vivir en el camino de otra persona. Se me ha enseñado tanto a
conformarme con las direcciones que toman otros, que a veces ni
siquiera sé que es mío o que es lo que quiero.
Por dejar que otros tomen decisiones por mi tanto tiempo, ya no
puedo hacer elecciones yo mismo.
Mis padres, maestros y terapeutas me han dicho tanto quien soy
que ya no estoy seguro de mi identidad. Trato de desquitarme
haciéndolos responsables de mi forma de ser, en lugar de hacerme
responsable y empezar a responder a mis verdaderas inquietudes.
A veces siento que tanto tiempo me han dicho lo que debo hacer,
que me parece imposible descubrir un camino que sea enteramente
mío, pero cuando empiezo a reconocer mis deseos, algo comienza a
surgir dentro de mí, yo lo llamo mi niño, me siento excitado,
seguro, algo está creciendo dentro de mí, una energía que me
recorre, que es mía.
Cuanto más me presto atención mi niño se siente liberado al
mundo, empiezo a verme y a vivir de la manera que soy por
dentro. La seguridad, placer, confianza, está dentro de mí solo
tengo que reconocerlo. En lugar de aceptar los caminos de otros,
empiezo a aceptar o rechazar mis propios caminos hasta encontrar
los que quiero y decido criar al niño que está dentro de mí.
AMANDO A MI NIÑO
En lugar de ser educado para comprender el amor, el éxito y la
riqueza que tenía dentro, fui educado para creer que esto era
algo que estaba afuera en el mundo algo que yo tenía que lograr.
Esto fue lo que me controlo y me limito a la hora de apreciarme
a mí mismo.
Mis maestros en lugar de confiar en mí y apoyarme para que
explorara, jugara y creara cientos de modos de ser, a los 5.9.16
años, estructuraron mis días para que yo aprendiera y me
comportara tal como esperaban que lo hiciera según mi edad.
Por toda esta educación la ocasión para descubrir mi propio
camino, mis propios límites y fronteras no es tan fácil.
Nuestras vidas están estructuradas llenas de mandatos, casi todo
el mundo está haciendo algo para encajar en un conjunto de
categorías normalmente aceptables, viven adaptándose
continuamente o buscan otro camino, alejándose del suyo propio.
Cuando vi esta realidad me pregunte ¿por qué no dar un primer
paso por mí mismo, cuidando al niño interior y darle lo que
necesita? En lugar de iniciar un proyecto nuevo o una relación
¿por qué no hacer un nuevo dialogo conmigo mismo? En mi propia
falta de resolución mis sentimientos parecen estar implorando
que se les tome en cuenta.
En lugar de buscar a alguien mas ¿por qué no le doy al niño
olvidado lo que siempre quise para mi mismo?, ver primero mi
mundo para poder confiar y sentir.
La decisión de no alejarme de mi niño significa un gran
compromiso. Para eso debo dejar las viejas estructuras y empezar
un nuevo camino más cercano a mi corazón, esto depende de lo
mucho que me valore a mí mismo y del lugar que me de para que me
encuentre conmigo mismo.
Originalmente mi niñez, mis sentimientos, se confundieron y
fueron controlados por las necesidades de otras personas y por
sus expectativas. Ahora la única persona responsable de mi niño
soy yo mismo.
En el pasado creía que yo no tenía nada que ver con el control
de mi vida, mis padres y otras personas mantenían la autoridad
necesaria para determinarla. Adquirir el compromiso de criar a
mi niño en el mundo significa empezar a aceptar que yo estoy
controlando o renunciando al control de mi vida. Ahora soy yo
padre y maestro de confianza que mi niño busca mientras se
convierte en el mismo.
Es mi decisión escuchar mis necesidades, mis sentimientos y
empezar a actuar sobre lo que anhelo.
De mi depende crear el camino de mi segunda infancia y
protegerlo hasta que pueda cuidar de sí mismo.
Cada momento en que aprendo a confiar en mi experiencia es otro
momento más cercano a mi niño, persigo mi propio camino.
Encontrar el camino de mi corazón significa cambiar la vida
adulta que limita mi niñez. Esto supone dejar los hábitos de
adulto que sean una negación hacia mis sentimientos por ejemplo
sostener malas relaciones, tener un trabajo que no me gusta,
comer demás, fumar, drogarme, alcoholizarme.
Para eso empiezo a crear ambientes seguros en los cuales
experimento mis sentimientos, lugares en que sienta placer, mi
cuarto, un parque, espacios que me hagan sentir bien, voy
acumulando personas especiales, me voy sintiendo libre, me
siento yo.
Mi niño no va a aparecer al instante a estado demasiado tiempo
olvidado, controlado, empecemos media hora por día, no estar
siempre ocupado, muchas veces no sabrá que hacer.
En casi todo adulto hay un niño de 4 años que está resentido,
uno de 5 que le gustan los juguetes, uno de 10 que extraña a su
madre otro que le gusta estar con amigos. La experiencia del
niño que tenemos dentro es infinita, está enterrada pero
necesita amor y un espacio seguro para su crecimiento.
Debo dejar que mi niño se exprese, grite, patee, que exprese lo
que en el pasado no pudo. No quiero que nadie me critique, sino
que me amen confiando en que yo encuentre mi propio camino.
Mi niño necesita llorar y gritar para dejar que los nudos de
tensión de su estomago se deshagan, necesita que le diga que lo
amo, que le respete cuando está cansado y triste, necesita
hacerse regalos.
La responsabilidad es mía, mi segunda infancia está aprendiendo
que siempre hay una alternativa, tal vez vuelva a los viejos
patrones o puedo quedarme en mi antiguo mundo, mi primera
infancia, si no le ofrezco alternativas. Incluso una vez que
estoy establecido en el nuevo camino, los ecos de mi pasado me
presionan para que olvide a mi niño, las voces interiores me
llenan de culpa, seguramente cuando mi primera niñez se repita
deberé hacer un esfuerzo adicional por amar a mi niño para que
no vuelva a sus caminos dolorosos. Pero aprender que soy yo
quien tiene el control.
Mi camino es reconquistar el poder que le di a los demás para
controlar y definir mi vida.
Cuanto más cerca este de mi niño más firmeza tendré en mis
sentimientos, descubro que tengo opciones, elecciones, el mundo
no puede determinar mis sentimientos, empiezo a sentir mi
cuerpo, me siento más vivo, el niño enterrado se convierte en
menos tensión y mas en un espíritu consiente, libre de
movimientos. Confío en mi cuerpo.
Cuando me siento abrumado, desesperanzado, mi niño está pidiendo
atención a gritos llorando porque sabe que merece algo mejor.
Mi niño es el que siente esto porque no tuvo opciones para
satisfacer sus necesidades y se convirtió en alguien sin
esperanzas, en mi niñez no fui poderoso ni independiente si
otros no satisfacían mis necesidades, simplemente me quedaba
frustrado, no sabía que merecía algo mas, aprendí maneras de
satisfacer a los demás esperando que así me darían lo que
quería, ahora deseo conocer formas de Descargado de la Web
Oficial de la agradarme a mí mismo, sabiendo que puedo cuidar de
las necesidades de mi propio niño.
Cuando creo que no puedo, sé que estoy viendo el mundo con mis
antiguos ojos de la infancia, mi niño está esperando que le diga
que merece una alternativa. El camino hacia mi corazón es
decirle a mi niño que merece que se le respete, se le ame y se
confíe en él.
Saber que no tuve elecciones y que actualmente las tengo me
recuerda que dispongo de opciones para un nuevo camino. De niño
creé todas las excusas que me dieron para decirme que yo no
podía hoy si no puedo las justificaciones vienen de mi mismo y
muchas veces soy la última persona en ser mi propio amigo.
Excusas que uso para seguir abandonándome:
NO PUEDO DEJAR ESTE
TRABAJO POR QUE NO VOY A ENCONTRAR OTRO, NO PUEDO DEJAR ESTA
RELACIÓN POR QUIEN OTRO SE VA A FIJAR EN MI, NO LO PUEDO HACER
PORQUE NO TENGO DINERO.
Sufriendo creo que no merezco nada mejor, continuo esperando que
el mundo cambie y me cuide.
Mi niño sigue rendido y sin control. Mi niño desesperanzado
permaneceré desamparado hasta que le de amor, le recuerde de que
mi cabeza, mi corazón y él mismo están dentro de mí en lugar de
estar allí otros.
Dejar el dolor como forma de vida es admitir que yo lo escojo,
en lugar de amar y cuidar a mi niño dolido. El necesita saber
que merece algo mejor. Cuando empiezo a cuidarlo se hace más
fuerte, más confiado, pone límites. En lugar que el mundo me
diga que hay en mi interior, estoy aprendiendo a expresarme
desde dentro, mi experiencia interna es atendida y defendida.
Aprender a amar y aceptar el amor de los demás comienza cuando
aprendo a amar mis propios sentimientos, vivo mi propia
voluntad.
Cuando tengo un conflicto intento estar allí, siento el dolor e
inicio la resolución de encontrar mis propias opciones y sigo a
mi corazón confiando en mis alternativas, no escapando, respondo
y me siento más libre, me vuelvo más fuerte con cada dificultad
resuelta. Acumular resoluciones es como acumular amor. El amor
abre el camino de mi mayor voluntad.
Tomado del libro El niño mágico que hay dentro de ti Bruce
Davis
Lic. Matilde Garvich
|