El Niño Interior

Cuando las necesidades de dependencia normal que caracterizan a la infancia no son satisfechas, queda en nuestro interior un niño herido que condiciona nuestra vida de adulto.

La persona, aquejada por una vieja pena infantil dice cosas que no son pertinentes, hace cosas que no dan buen resultado, no puede hacer frente a los problemas y soporta terribles sensaciones que no tienen nada que ver con el presente. A veces, nos sorprendemos actuando de una manera muy infantil sin poder detener nuestra conducta inadecuada. Arranques de ira, reacciones exageradas, problemas conyugales, aducciones, paternidad inadecuada y relaciones dolorosas son expresiones, en algunos casos, de necesidades infantiles insatisfechas.
Todo niño necesita ser amado incondicionalmente, por lo menos, al principio de su vida. Si no puede verse reflejado en sus padres, el pequeño no tendrá la manera de saber quién es él. Todos hemos sido un “nosotros” antes de ser “yo”. En ese período de la vida necesitábamos saber cuánto importábamos, qué parte de nuestro ser era aceptada y merecedora de cariño y, también, nos era esencial saber que podíamos depender del cuidado de nuestros padres.

El niño despojado de estas experiencias, posteriormente contaminará al adulto con un insaciable afán de amor y atención. Las demandas de ese niño herido sabotearán sus relaciones de adulto, ya que no importa cuánta atención reciba: nada le será suficiente.

Los niños necesitan a sus padres todo el tiempo por naturaleza, no por elección. Se trata de necesidades de dependencia que deben ser satisfechas.

El "Niño interior" -El lado infantil que nos controla
 

Dentro de nuestra alma, vive nuestro "niño interior". Él es el bagaje de emociones y sentimientos reprimidos de dolor, frustración, abandono, sentimientos de injusticia, temor, rechazo y soledad sufridos durante la infancia. Estos sentimientos y emociones yacen él la mente y el corazón de la persona adulta dado que no pudieron ser superados durante la infancia porque en esa edad el niño no estaba en capacidad de explicarse en forma lógica y realista las causas de sus carencias y dolor.
En la etapa adulta, estas emociones dañadas y argumentos pueden tomar control de la vida de las personas en una forma explosiva haciendo reaccionar exageradamente frente a un estímulo o situación que no se puede controlar.
Estas reacciones se deben al control que ejerce el niño interior herido sobre la vida de la persona.
Por otra parte surgen sentimientos referentes a la relación de autoridad de las personas que estuvieron a cargo de nuestras vidas durante la infancia. Las experiencias hacia la desobediencia y castigo, control y autoridad generan muchos sentimientos que causan temor, ira, e inseguridad en la vida adulta.

Para no sufrir otra vez estos dolores de la infancia, muchas personas desarrollan un mecanismo de defensa que dice que es mejor no confiar. Ese sentimiento es el temor a ser rechazado o traicionado. Es un mecanismo de defensa para un alma que ha sido muy herida en su caminar por el mundo. (Formas básicas de la angustia)

En muchas ocasiones, actuamos, vivimos, sentimos de una determinada manera. Pensamos que nuestra actitud lógicamente seria la actitud de un adulto, por fin ya tenenos 30, 40 o más años. Pero si observamos bien nuestra conducta y la comparamos con el comportamiento infantil vamos a darnos cuenta que muchas veces sigue nuestro "niño interior" activo y dirige la forma de actuar o sentir.

Cuando una persona adulta está llorando se puede distinguir si realmente son las lágrimas de un adulto o si son las lágrimas de su "niño interior" herido...



Actitudes infantiles

El niño quiere satisfecho sus deseos inmediato
Un niño es dependiente y por ello capaz de entregarse
Un niño se deja impresionar, es de buena fe y no cuestiona
Niños no tienen una visión global, viven en el momento y no piensan
en el futuro.
Las emociones no son controladas. Son inmediatas y desenfrenadas.



La porfia

La la testarudez significa: „Estoy enfadado, no voy bien con mi entorno...no sé como solucionarlo... los démas tienen la culpa.“
El niño expresiona su descontento.
„Los démas me han hecho daño, por ello...“
„Lo necesito si ó si.“
„Lo necesito...“
„Es mi derecho de poder pedirlo“
„La otra persona tiene que dármelo“
„Es mi drecho...“
„Pero lo necesito...“


La porfia es ECOCENTRISMO y con una ACTUACIÓN hacia fuera de uno mismo.

http://www.spiritrelease.ch/html_evolucionreal/nino_interior.html

Sanando el Niño Interior
Dom, 20/09/2009 - 19:16

Por José Luis Pérez Albela
Médico

Las heridas emocionales que tuvimos desde la concepción en el vientre materno hasta los 9 o 12 años de edad, afectan a nuestra vida de adultos, por eso es importante sanar y recuperar al Niño Interior que todos llevamos dentro. El Niño Interior es el conjunto de todas nuestras potencialidades en estado puro, las que nos permitirán atraer la realización en todas las áreas de la vida, cuando en una o varias de estas áreas no conseguimos vivir con plenitud, entonces estamos ante un caso de Niño Interior Herido.

Por ello es importante que en una familia al niño se le aprecie, se le estimule a crecer y aprender, y se le den muestras de amor para que florezca. Cuando a un menor se le critica constantemente, se le priva de afecto. Sino hace todo bien y se le maltrata física y psicológicamente, se retraerá y dejará de intentar aprender, crecer y se volverá un perfeccionista, tendrá tendencia a la depresión, y sufrirá constantemente porque nunca estará satisfecho con sus logros.

Del adulto de hoy depende dejar de tratar a su Niño Interior como lo trataron en el pasado, en que no se tenía otra elección. Sólo así se podrán realizar cambios positivos en la vida, estableciendo relaciones sanas, cuidando la salud física, laborando en lo que realmente le guste y satisfaga, siendo solidarios, amando incondicionalmente y llegando a sentirse plenos y felices.

El proceso para sanar y recuperar el Niño Interior requiere de voluntad y compromiso. Hay que reconocer y conectar las experiencias no deseadas de la actualidad con las que vivió en el pasado, hacerlas conscientes, darse cuenta de que son suyas, liberarlas, ponerse en el lugar del otro, para cerrar asuntos pendientes. Perdonarse y perdonar.

Cuando el proceso tiene lugar se consigue cambiar las emociones que antes eran causa de conflicto y cambian las personas que eran foco de conflictos, pues cuando uno cambia internamente cambia lo que le rodea.

Este proceso sirve para que la persona recupere su identidad, su autoestima, el encanto personal, la espontaneidad, la salud. Será capaz de sostenerse y nutrirse a sí mismo, a vivir plenamente y atraer la prosperidad.

http://www.larepublica.pe/bien-de-salud/20/09/2009/sanando-el-nino-interior



El Niño Interior



Todos llevamos dentro un Niño Interior Mágico, Amoroso, Puro, Perfecto, Completo, Feliz, Divino... que al nacer olvida su Conciencia Espiritual de ¿Quiénes Somos? Hijos del Amor... Elegimos a nuestros Padres para tener un cuerpo pero nacimos por la Voluntad de Dios para aprender lecciones y cumplir una misión en la vida; con el transcurrir del tiempo vamos escondiendo nuestra capacidad de amar, de asombrarnos, de reir, de abrirnos al mundo y sentir que podemos abrir los bracitos para recibir toda nuestra herencia divina y esto es el derecho a tenerlo todo!!!. Esto se debe a los condicionamientos o programaciones desde el vientre materno, a nuestros padres, entorno familiar, educación, amigos, sociedad, país, etc. Tenemos el poder de re-crear con nuestra mente en unidad con Dios nuestro Padre/Madre Divinos un pasado diferente y regalarnos en el presente: todo Bien... que podamos imaginar. Comencemos ahora mismo este encuentro y viaje de la mano de nuestro Niño Interior para sanarlo, perdonarlo y liberarlo; amarlo, aceptarlo sin condiciones y hacerlo totalmente feliz día a día.

Una vez que se toma conciencia de cuáles han sido los mensajes que en el pasado nos transmitieron temor, conflicto, culpa y vergüenza, es más fácil reconocer en el presente cuando reaccionamos de maneras impregnadas de esa vieja culpa ante mensajes similares. Perdonarnos en este plano es el proceso de descubrir, reconocer y sanar lo que aprendimos sobre nosotros mismos en relación con las siguientes verdades básicas.

~La verdad es: "Eras y eres una persona Digna de Amor". Tal vez algunos de tus actos no han sido o no sean dignos de amor pero tú sí lo eres. Haz una pausa y reflexiona: ¿Qué aprendiste sobe el amor que merecías cuando estabas creciendo? ¿Qué crees ahora?

~La verdad es: "Eres Inocente". Tal vez eres culpable de ciertos actos. Sin embargo, en tuinterior, en tu esencia, eres fundamentalmente inocente, una buena persona. Quizás aprendiste a sentirte culpable de cosas que ni siquiera podrías controlar. Tal vez experimentaste malos tratos físicos o abusos sexuales, en situaciones de alcoholismo u otras, que aún siendo niño sabías instintivamente que"no eran correctas", pero que no podías cambiar. Todo niño que se ha criado en un hogar donde había este tipo de problemas se ha sentido responsable de cosas de las que no podía serlo y ha conocido la impotencia, la vergüenza y la culpa consiguientes. ¿Ibas (o vas) por la vida sintiéndote culpable o pensando que eres una mala persona por cosas que le ocurrieron o sucedieron a tu alrededor en tu infancia?

~La verdad es: "Siempre eres una persona Digna de Amor, de Respeto y Aceptación". Creciste creyendo que los demás te amaban, te respetaban y te aceptaban, incluso aunque no "hicieras" nada especial? ¿O aprendiste que el amor, el respeto y la aceptación eran condicionales, que dependían de cómo actuaras o te comportaras?

Es posible que al menos algunas de las personas que más influyeron en tu desarrollo emocional y mental hayan desconocido y por lo tanto no reconocido la verdadsobre ti. En este caso, aquellos en quienes creías y de quienes más dependías ahogaron en ti la experiencia de la inocencia y la belleza, y la de ser una persona digna de amor. Y, como he dicho anteriormente, para complicar aún más las cosas, estas verdades eran desconocidas en nuestra cultura y lo siguen siendo.

~ La verdad es: "Ya se te ha Perdonado". Ya eres Inocente y una persosa digna de amor y respeto. "Lo queramos o no, estamos Perdonados", afirma el padre Thomas Hopko, que es Teólogo. Estamos perdonados en virtud del hecho de que nuestro Ser está arraigado en el Yo, en el Amor, en la Sabiduría, en la Belleza, en la Inocencia y en lo Divino. Pero estamos condicionados por nuestro pasado personal y la conciencia colectiva; además tenemos libre albedrío, y por lo tanto la capacidad de rechazar nuestra naturaleza, a nuestro Yo, nuestra capacidad de felicidad y, en consecuencia de elegir vivir cautivos del pasado y de los yos pequeños y separados en los que se basa nuestra experiencia del temor, la indignidad, la vergüenza, la crítica y la culpal El perdón de nosotros mismos se hace realidad desenmarañando el sistema de pensamiento en el que se basan el rechazo y el engaño de nosotros mismos y poniéndonos del lado de la inociencia y la belleza fundamentales de quiénes somos y hemos sido siempre. Esto es la Inocencia, la Belleza y la Fuerza de nuestra naturaleza esencial, y la realidad espiritual que está despierta y nos acoge cuando nos hacemos el Regalo del Perdón.

Puede sernos muy útil trabajar con una afirmación "Ahora acepto ser más consciente cuando siento culpa o vergüenza". Entonces, cuando adviertas quete sientes así, haz una pausa. Presta atención a lo que estás pensando y sintiendo. Sigue el sentimiento hacia atrás, hasta el momento en que aprendiste a sentirlo. Respira y recuérdate: "Ahora tengo la opción de reaccionar ante la situación presente con conocimiento y una nueva claridad". También recuérdate: "En lugar de eso, ahora puedo elegir Aceptarme y Amarme".



Curación de Heridas Emocinales del pasado

Cuando en la infancia se han recibido muchos mensajes negatiavos y uno siente que aún no se acepta a sí mismo y que carece de seguridad emocional, se pueden hacer varias cosas muy efectivas para facilitar la curación... la importancia de acceceral dolor emocional, aceptarlo y liberarlo. Además de éstas, hay otras dos importantes maneras de curar las heridad emocionales: entablar relaciones con otras personas y cuidar la relación con el propio Niño Interior.

Ir en busca de relaciones sanas

Si cuando éramos niños aprendimos a sentirnos avergonzados y culpables, sin duda levantamos una barrera emocional para protegernos. Es muy probable que se hayan roto contactos interpersonales basados en la seguridad física y emocional, que son esenciales para un desarrollo sano. Si ha ocurrido esto, para el proceso de curación es vital, cuando se es adulto, establecer relaciones que puedan ofrecer seguridad emocional y la aceptación por identificación e empatía. Cuando la relación actual con la pareja, los familiares y los amigos no ofrece ese tipo de seguridad y aliento, es bueno hacer un esfuerzo por buscar y entablar esas relaciones fuera.

Para ir en busca de relaciones sanas se requiere valor, y aceptar; correr el riesgo de ser rechazado nuevamente. Pero cuando se está dispuesto a establecer una relación así, quizá por primera vez se experimentará el perdón, en el sentido de que por fin uno se siente respetado y aceptado, al margen de otros sentimientos, de lo que se necesite, de lo que "haga" o de la historia de su vida. Mientras se afirman nuestra valía y nuestra aceptabilidad implícitas, aprendemos que verdaderamente somos dignos de amor e interés y que no hay riesgo en ser vulnerables y sentir. Esta relación nos ofrece el contexto para descubrir que no hay peligro en el hecho de tener necesidades, confiar y sentir. A medida que vamos construyendo lentamente un puente interpersonal, cimentado en el respeto, con otro ser humano, desarrollaremos lo que nos faltó en la infancia el sentimiento de valía, la autoestima y el amor por nosotros mismos.

Curación del Niño Interior

Ultimamente muchas disciplinas psicológicas han comprendido la importancia del trabajo con el "Niño inerior" y lo utilizan como un poderoso instrumento para sanar viejas heridas emocionales. Además de buscar relaciones que nos apoyen y nos nutran, también podemos mirar en nuesto interior para acceder a nuestra sabiduría y nuestro poder para nutrirnos.

El Niño Interior de cada uno de nosotros necesita saber que es y siempre ha sido digno de un amor y un respeto incondicionales, aunque hasta el momento no lo haya experimentado.

Muchos adultos se sienten avergonzados de los sentimientos inocentes de su Niño Interior. Suele producir mucha verguenzaa inhibición exponer y hablar de la soledad, el terror y el sufrimiento de ese niño con otro ser humano. Muchos adultos se critican por tener esos sentimientos, diciéndose, por ejemplo: "¿Es que acaso son uy bebé? ¡Se supone que soy una persona adulta!

Ultimamente muchas disciplinas psicológicas han comprendido la importancia del trabajo con el "Niño inerior" y lo utilizan como un poderoso instrumento para sanar viejas heridas emocionales. Además de buscar relaciones que nos apoyen y nos nutran, también podemos mirar en nuesto interior para acceder a nuestra sabiduría y nuestro poder para nutrirnos.

El Niño Interior de cada uno de nosotros necesita saber que es y siempre ha sido digno de un amor y un respeto incondicionales, aunque hasta el momento no lo haya experimentado. "Me siento idiota... ¿de qué tengo que tener miedo?" En el proseso de sanar el sufrimiento, la culpa y la verguenza de nuestro Niño Interior hemos de acoger sus verdaderos sentimientos con amabilidad y compasión, haciénsole saber que ahora tiene a alguien con quien compartir su dolor. Este es el trabajo del Adulto Interior sano.

Es posible que el adulto se sienta tan herido que le parezca difícil, si no imposible, ofrecer a su Niño Interior, el amor, el perdón y la seguridad que necesita. Incluso puede descubrir que siente desprecio por el temor de su Niño Interior. Esta situación resulta muy útil evocar en la imaginación un símbolo universal (por ejemplo, la Gran Madre, el Hombre Sabio, la Hechicera, el Sumo Protector) que para uno encarne todas las cualidades que necesita su Niño Interior en ese momento.

Cualquiera de estos símbolos universales evoca en la conciencia una potente energía psíquica que puede servir de fuente dinámica de inspiración y curación. Un ejemplo de arquetipo que puede proporcionar seguridad a nuestro Niño Interior es el de la Gra Madre, lo femenino como fuente de vida y sustento. Cuando se evoca la Gran Madre en la imaginación, ella encarna los atributos de un ser que está indiscutiblemente presente para protegernos, nutrirnos, amarnos y guiarnos. Al relajarnos, abandonar toda inhibición y permitirnos a nosotros mismos comunicarnos con la realidad de esa presencia, comensamos a sanar y a interiorizar sus atributos.

Visualización: Invocación de la Gran Madre

Imagina durante unos momentos la presencia de la Gran Madre, un ser amante, sustentadora, poderosa y dedicada a tu bienestar... Ahora te abres a la presencia de ese ser en tu vida... Imagínate que ella está ahí para proteger y acompañar a tu Niño o Niña Interior y que jamás te abondanará cuando lo necesites. Durante un momento siente su sabiduría y la firmeza que le da la furia necesaria para proteger a tu Niño Interior si alguna vez su Yo esencia está amenazado, igual como una leona protegería a su cachorro en peligro. Ella siempre está ahí, asequible para tu Niño Interior. Imagina cómo siente éste al saber que ese ser amoroso, fuerte y entregado está ahora ahí a tu lado.

Además de evocar al arquetipo sustentador, uno mismo, al adulto, puede volver atrás en el tiempo y ofrecer a su asustado Niño Interior el respeto, el amor y la seguridad que se le negó. Con el tiempo, este Niño comenzará a sentirse lo suficientemente cómodo para abrirse a la parte creativa, espontánea y acogedora de su naturaleza. Este tipo de proceso nos ofrece la oportunidad de retrocer en nuestra historia personal y ser nuestros padres, protegernos, consolarnos y convertirnos en nuestros propios amigos.

Además, de hacer los ejercicios y visualizaciones que vienen a continuación, sería muy útil que nos tomáramos un tiempo cada día para recordar a nuestro Niño Interior, escucharlo y mimarlo de la manera que nos parezca más natural y amorosa. Mirar de vez en cuando una foto nuestra a la edad en que tal vez necesitábamos más amor y apoyo es algo muy valioso.

Este tipo de trabajo interior puede producir emociones muy fuertes, sobre todo cuando se ha tenido una infancia traumática. Realiza las visualizaciones sólo si sientes que deseas hacerlo en este momento. Si tuviste una infancia traumática, es posible que despierten viejos sentimientos que quizá no quieras afrontar ahora. Podrías decidir saltarte las visualizaciones y esperar a hacerlas en otra ocasión en compañía de una persona amiga o de un terapetuta que esté contigo para apoyarte. Haz lo que te parezca más cómodo y seguro.



Visualización del Niño Interior

Reserva un momento cada día para comunciarte con tu Niño Interior. En primer lugar, tómate un tiempo para respirar profundamente y relajarte. Entra en tu interior y toma contacto con tus sentimientos de amabilidad, dulzura, compasión, fuerza y amor... Después retrocede hasta algún momento de tu infancia en que sentiste que te juzgaban, te abandonaban emocionalmente, te trataban con insensibilidad, en que sentiste culpa, vergüenza, temor e indignidad, en que sentiste que no te amaban... Ahora permite que tu Adulto Interior, que es fuerte, acogedor, compasivo y amante, conozca a tu Niño Interior, que necesita consuelo y amor... Que tu Adulto esté ahí plenamente para tu Niño, para ofrecerle el respeto incondicional y la seguridad que en otro tiepo le fueron negados... Deja que tu Niño Inteiror te cuente su experiencia, tal como la sientio. Tranquílizalo y dile que, pase lo que pase, no le abandonarás.

Repasa los años de tu vida pasada y en cada uno asegura a tu Niño, con amor, que es hermoso y simpático, digno de amor, respeto y adoración.

Escúchale contar la expaeriencia de su nacimiento. ¿Se sintió deseado y amado? Sean cuales fueren sus sentimientos, hazle saber que tiene derecho a estar aquí y que ahora es amado... Date la bienvenida al mundo. encuentra en tu interior aquella parte de ti que en es amante, amable y generosa, trátate como si fueras tu único hijo o hija...

Ahora escucha la experiencia de tu Niño Interior de un año de edad. Exprésale todo tu amor y tu respeto. Hazle saber que está a salvo. Comunícale tu alegría. Ve y reconoce su luz... Siguiendo tu propio ritmo, continúa a través de los años hasta llegar a la edad que tienes actualmente.

Si repasar cada año de tu vida hasta hoy es más de lo que sientes que puedes hacer ahora o más de lo que necesitas, elige sólo aquellos momentos en que no te respetaron y sentiste miedo y confusión. Tal vez tu mayor necesidad fue tener un aliado cariñoso en la escuela. En este caso, retrocede en tu imaginación y sé para ti un maestro o una maestra, un amigo o una amiga. Defiende y apoya tus talentos y capacidades... Haz saber a tu Niño Interior que es inteligente y creativo, y que es un gran placer estar en su compañía...

Tómate todo el tiempo que necesites y, cuando sientas que has llegado el momento de hacerlo, continúa con tu día.

http://ladyteacher.multiply.com/journal/item/31