

|
|
|
|
|
|


Te amé y te amo, por eso tu partida me hace sentir tu ausencia y te recuerdo con
dolor y pena.
Acepto tu derecho a partir, a tu hora y sin mi consentimiento.
Acepto mi dolor al extrañarte y este enojo inexplicable, porque al partir me
abandonaste.
Sé que no fui perfecto contigo, pero fue mi vida, lo que me fue posible,
por eso quiero despedirte sin quedarme con culpas del pasado.
Sé que no fuiste perfecto, pero no te culpo por nada; fue tu vida, lo que te fue
posible, y no quiero vivir reprochándote culpas que ya no sientes.
Te extraño, y me parece imposible poder vivir sin tu presencia.
Porque te amé llegué a necesitarte; y ahora quiero aprender a amarte sin
necesitar tenerte a mi lado; quiero que mi amor no muera sino que madure y
crezca.
Y aunque sienta que te necesito, sé que no te necesito porque mi vida tiene su
autonomía y su propia consistencia, tan claramente como sé que viví antes de
conocerte y que podré vivir cuando ya no te tengo.
Si decidiste partir aquí estoy para despedirte.
Nada ganaría con empecinarme en creer que no te fuiste.
Me siento con derecho ! Y con obligación ! de seguir mi vida.
No quiero morir contigo, porque tú no ganarías nada, y no te mostraría con eso
el amor que te he tenido sino cuánto te he necesitado.
Hoy lloro triste y apenado, angustiado y deprimido, ! y me lo permito así,
porque así lo siento !, pero, y aunque me cuesta decírtelo, sé que mañana, muy
pronto, volveré a vivir el gozo de la vida, llevando conmigo tu recuerdo y
también tu compañía...
Mientras te digo todo esto, me parece imposible que te hayas ido y busco
inútilmente explicaciones.
Mejor, acepto la realidad, y te despido...
René Trossero.
Pasaje extraído del Libro: "No te mueras con tus muertos"

Puedes bajar
libros
de autoayuda sobre este tema en la sección
Libros
|
|
|
|
|

|
|
|
|
|
|