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Todos
en
algún
momento
de
nuestra
vida
nos
detenemos
a
recordar,
eso
no
es
malo...lo
malo
es
vivir
de
los
recuerdos
y
más
aún
vivir
en
el
pasado;
es
decir,
tratar
de
mantenernos
en
pie
y
de
cobrar
fuerzas
sólo
recordando
o
perder
nuestros
días
en
los
días
del
ayer,
en
los
momentos
vividos,
revivir
uno
a
uno
todos
los
instantes
de
felicidad
como
así
también
de
dolor.
Es
como
que
el
presente
ya
perdió
su
valor
o
no
importa
y
que
todo
aquello
que
formó
parte
de
nuestro
pasado
es
mejor
y
si
nuestro
pasado
fue
negativo
no
nos
permitimos
disfrutar
del
presente
porque
sentimos
miedo,
e
incertidumbre.
Al
vivir
en
el
pasado
no
le
damos
la
posibilidad
a
nuestro
ser
interior
de
aprender,
de
experimentar
sensaciones
nuevas...Nos
perdemos
el
hoy
y
cerramos
las
puertas
a
todo
lo
nuevo.
Una
persona
que
vive
pensando
en
su
pasado
minimiza
el
presente
y
va
perdiendo
poco
a
poco
sus
ganas
de
vivir...
Detengamos
los
recuerdos,
naveguemos
por
ellos
de
tanto
en
tanto
pero
cuando
sintamos
que
nuestro
barco
se
detiene
demasiado
tiempo
allí
abandonemos
el
viaje
y
volvamos
a
la
orilla
del
presente,
del
hoy,
de
este
momento...Mirar
hacia
atrás
es
retroceder...todo
lo
que
sucedió
ya
forma
parte
del
pasado...
Lo
que
importa
ahora
es
el
presente...Avancemos
sin
temor...
***
Graciela
De
Filippis
***
  
Dejarse
inmovilizar
por
el
pasado
Muchas
personas
dicen
que
no
pueden
disfrutar
del
día
de
hoy
a
causa
de
algo
que
sucedió
en
el
pasado.
Como
antes
no
hicieron
algo,
o
no
lo
hicieron
de
cierta
manera,
no
pueden
vivir
plenamente
el
ahora.
Como
ya
no
tienen
algo
que
tuvieron,
no
pueden
disfrutar
del
presente.
Porque
en
el
pasado
alguien
los
hirió,
ahora
no
quieren
aceptar
el
amor.
Como
una
vez
que
se
comportaron
de
cierta
manera
les
sucedió
algo
desagradable,
están
seguros
de
que
volverá
a
sucederles
si
actúan
de
ese
modo.
Porque
una
vez
hicieron
algo
de
lo
cual
se
arrepienten,
se
consideran
para
siempre
malas
personas.
Alguien
les
hizo
una
mala
pasada
en
una
ocasión,
y
ahora
están
seguros
de
que
su
vida
no
es
lo
que
ellos
quisieran
por
culpa
de
aquella
persona.
Porque
en
el
pasado
una
situación
los
indignó,
ahora
se
aferran
virtuosamente
a
aquella
indignación.
Debido
a
alguna
antigua
experiencia
en
se
sintieron
maltratados,
jamás
han
querido
perdonar
ni
olvidar.
Lo
que
muchas
veces
nos
negamos
a
reconocer
es
que
aferrarnos
al
pasado,
haya
sido
lo
que
haya
sido
y
por
más
terrible
que
fuera,
sólo
sirve
para
hacernos
daño.
A
"ellos"
en
realidad
no
les
importa,
y
por
lo
común,
ni
siquiera
se
dan
cuenta.
Si
nos
negamos
a
vivir
plenamente
el
momento
presente,
sólo
nos
hacemos
daño
a
nosotros
mismos.
El
pasado
pasó,
pertenece
al
ayer
y
no
es
posible
cambiarlo.
Este
momento
es
el
único
en
que
podemos
vivir.
Hasta
cuando
nos
quejamos
del
pasado,
nuestro
recuerdo
de
él
se
da
en
el
presente,
y
en
el
proceso
nos
estamos
perdiendo
la
verdadera
vivencia
de
este
momento.
Louise
Hay
  
Vivir
en
el
pasado...
Vivir
en
el
pasado
y
repetir
esa
historia
una
y
otra
vez
es
estar
preso
en
una
gran
celda
que
construimos
nosotros
mismos,
y
en
esa
celda
a
veces
fría,
otras
enorme,
otras
vacía
nos
vaciamos,
nos
sentimos
perdidos
y
por
sobre
todo
nuestro
espíritu
se
congela
y
nos
paralizamos.
Muchas
veces
dejamos
de
apreciar
los
valores
de
la
vida,
los
que
están
en
el
presente
y
dejamos
que
se
escurran
de
nuestras
manos
los
momentos
más
hermosos
o
maravillosos
ya
que
no
nos
damos
cuenta
que
están
sucediendo
hoy
porque
estamos
viviendo
en
el
ayer.
Somos
grandes
generadores
de
culpas
y
nos
autocastigamos
con
ella
una
y
otra
vez...
Si
hubiera
dicho...
Si
hubiera
hecho...
Si
hubiera...
y
ya
pasó
de
que
sirve
hoy
lamentarse.
Tal
vez
estamos
viviendo
y
castigándonos
por
los
errores
cometidos
y
ya
nada
puede
hacerse,
ya
es
tarde...
Salimos
del
pozo
y
como
si
no
pudiéramos
vivir
de
otra
forma
volvemos
cada
tanto
a
visitarlo,
y
allí
nos
ensuciamos
nuevamente,
nos
embarramos
y
entonces
de
qué
sirvió
alejarnos
y
limpiarnos?
De
nada...
para
nada.
Debemos
enfrentar
la
vida
mirando
hacia
adelante,
el
pasado...
ya
pasó,
poco
o
nada
puede
hacerse
pero
sí
podemos
trabajar
con
nosotros
mismos
para
que
no
nos
tentemos
y
cometamos
los
mismos
errores
en
el
presente.
Sería
maravilloso
que
todos
podamos
despertar
a
ese
niño
interior
que
llevamos
dentro.
El
niño
de
la
alegría,
de
la
carcajada
espontánea,
de
la
caricia
sentida...
Ese
niño
que
no
está
muerto
solo
está
dormido
y
que
necesita
que
nosotros
hagamos
algo
para
que
su
sueño
no
sea
un
sueño
eterno.
Volvamos
a
ese
momento
tan
hermoso
de
nuestra
infancia,
despertemos
anuestro
niño
interior,
vivamos
como
él
nos
enseñó,
disfrutemos
de
la
vida
y
no
pensemos
en
el
pasado
una
y
otra
vez...
Ese
niño
no
lo
hace,
sólo
siente,
ama
y
sueña
sin
mirar
atrás,
sin
pensar
si
disgustará
a
alguien
con
su
manera
de
vivir,
sin
reparar
si
daña
o
acaricia,
sólo
vive
y
se
entrega
a
la
vida
porque
para
él
la
vida
es
hoy:
este
presente.
Autora:
Graciela
De
Filippis
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