Podemos ver a diario algunas situaciones en las cuales las personas al interactuar con sus semejantes las hieren de alguna forma, aunque sin intención premeditada. Esto genera un estado de animo en el receptor de la supuesta ofensa, adverso a quien la realizó, estado de animo este nada beneficioso para ninguna de las partes.

Si pudiéramos detenernos en el momento en que ocurre este hecho y analizar la situación desde un punto de vista objetivo, dejando de lado las emociones, tal vez nuestra reacción pudiera ser diferente pues nos permitiría comprender que motivó al otro a comportarse de esa manera. Tal vez pueda parecernos irracional su comportamiento si no logramos identificar las causas que le motivaron a actuar como lo hizo, pero es importante recordar que nuestra memoria tiene un alcance limitado, en condiciones normales, y que los recuerdos que nos facilitarían establecer una relación entre la situación actual y algún hecho ocurrido en un remoto pasado podrían no estar a nuestra disposición de manera inmediata.

Es importante tomar consciencia sobre la manera en que nos atan nuestros sentimientos y emociones a personas y situaciones aun más allá de nuestra percepción ordinaria. Es decir la persona que hoy nos hiere puede solo estar retribuyéndonos en cierta medida algo que nosotros le hicimos con anterioridad y si en vez de disculparle albergamos un estado de animo nada armónico hacia ellos, establecemos un lazo que puede mantenernos atados hasta que se manifieste la situación más propicia para devolverle el mismo trato, aunque esta no ocurra sino en un futuro muy distante cuando tal vez no recordemos que la motivó.

Al analizar la situación objetivamente conviene tomar en consideración que lo que nos parece una ofensa por parte del otro pudiera ser no más que un intento desesperado por llamar la atención y obtener un poco de afecto de nosotros; viéndolo desde este punto de vista se nos facilita el comprenderle, apoyarle y ayudarle, haciéndole ver la realidad de la situación para así disolverla fácilmente; y preguntarnos si pudiéramos haberla evitado comportándonos de manera más armónica con nuestros allegados.

 

Ayuda también el recordar que la persona que pensamos que ahora nos hiere es la misma con quien hemos compartido tantas cosas a lo largo de los años, que nos ha apoyado cuando más lo hemos necesitado, con quien tenemos tantas cosas en común y que posiblemente nos conoce mejor que nadie.

Tomando en consideración estos factores es mucho más fácil disculpar a otro por cualquier supuesta ofensa que pudiera habernos infligido, por muy traumática que pueda ser, pues si somos capaces de comprender su verdadera motivación podremos entonces ver más claramente la situación y poniéndonos en su lugar recordar que tampoco somos perfectos. Es importante recordar que el perdón, desde un punto de vista más amplio, es facultad divina; y los humanos solo podemos aspirar a disculparnos los unos a los otros nuestras imperfecciones. Además, en situaciones como estas ¿No es mejor soltar que guardar?.

Desconozco el Autor

Me gusta la sensación de libertad que siento cuando me quito la pesada capa de críticas, miedo, culpa, resentimiento y vergüenza.
Entonces puedo perdonarme a mi y perdonar a los demás.
Eso nos deja libres a todos.

Renuncio a darle vueltas y más vueltas a los viejos problemas.
Me niego a seguir viviendo en el pasado.
Me perdono por haber llevado esa carga durante tanto tiempo, por no haber sabido amarme a mí ni amar a los demás.

Cada persona es responsable de su comportamiento, y lo que da, la vida se lo devuelve.

Así pues, no necesito castigar a nadie, todos estamos sometidos a las leyes de nuestra propia conciencia, yo también.

Continúo con mi trabajo de limpiar las partes negativas de mi mente
y dar entrada al amor.

Entonces me curo.

Louise L. Hay.
 



Cuando alguien te ofende.
Cuando alguien habla mal de ti, a tus espaldas

Cuando te traicionan.
Cuando te han estafado o engañado en tu buena fe.

Cuando hayan abusado de ti.

Cuando te mientan.

Cuando te pagan mal, por bien.

Cuando te llevan con doble cara.

Cuando sientas que han sido injustos contigo...
aun así ...

PERDONA

Sabes por qué?

Porque ganas mucho mas con eso!!

Porque cuando perdonas, te liberas,

Porque cuando perdonas te limpias
y estas en paz con el universo.

Porque conservas tu buena salud física ,mental y espiritual.

Porque cuando perdonas liberas fuerzas y energía positiva aun a favor de tus detractores

Porque cuando das amor el universo te devuelve amor.



Desconozco el autor


 

 

 

 

  Cris Carbone