El modo de perdonar emocionalmente es comprendiendo.  Si comprendiéramos, no haría falta perdonar.

 

Piensa en tu «enemigo». En cuanto tu atención esté fija en él, aplícale las siguientes reflexiones.

 

Fuera de casos excepcionales, en este mundo nadie actúa con mala intención, nadie es malo. Si él me ofendió, ¿quién sabe qué le contaron? ¿Quién sabe si estaba pasando una grave crisis? Lo que en él parece orgullo es ti­midez. Su actitud para conmigo parece obstinación pero es otra cosa: necesidad de autoafirmación. El pobre se siente tan poca cosa... A veces su conducta me parece agresiva; en realidad se trata de golpes secos para darse a sí mismo seguridad.

 

Si es difícil para mí, mucho más difícil es para él mismo. Si con ese su modo de ser sufro yo, mucho más sufre él mismo.

Si hay una persona en el mundo que desea no ser así, esa persona no soy yo, es él mismo. Le gustaría ser constante y es versátil. Le gustaría ser encantador y es antipático. Le gustaría vivir en paz con todo el mundo y siempre está en conflicto con todos. Le gustaría agradar a todos y no lo consigue. El no escogió ese modo de ser.

 

Después de todo esto, ¿tendrá el «enemigo» tanta cul­pabilidad? ¿Qué sentido tiene el irritarse contra un modo de ser que él no escogió? No parece repulsa sino comprensión. A fin de cuentas, ¿no seré yo el equivocado y el injusto con mi actitud y no él? ¿No pedimos todos los días la misericordia del Padre?

 

Si supiéramos comprender, el sol de la ira declinaría, y la paz, como sombra bendita, ocuparía nuestras estancias interiores.

 

Autor: Padre Ignacio Larrañaga

 

 

 

 


El perdón no es un simple mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió, el perdón es un mecanismo para que yo sea libre de la amargura que dejó esa acción en mi corazón. Yo puedo decidir perdonar a alguien, que no está arrepentido de verdad de haberme dañado, por que mi intención al perdonar, no es que esa persona quede libre de culpa, si no que yo quede libre en mi interior, que yo tenga paz, que yo pueda vivir bien, que haya desatado la amarra que me tenía detenido en el puerto.

Es muy importante saber, que el perdón no exime de culpa al ofensor, sino que libera al ofendido. Usted y yo necesitamos decidir perdonar, para ser libres de las heridas del alma.

He escuchado muchas veces la frase: "yo perdono, pero no olvido", y pensamos seriamente que si no olvidamos, es debido principalmente a que realmente no hemos olvidado, pero esto también es un error, el perdón no implica nunca que olvidemos todo, el perdón no produce amnesia, no es indispensable que olvidemos para perdonar, puedo perdonar y estar consciente del daño que se me hizo, pero he decidido que ya no me va a afectar nunca más en mi vida.

Hay un punto muy importante es que podemos decidir perdonar, tomamos la decisión de ya no traer al presente las cosas pasadas, incluso nos mantenemos firmes en la decisión de no criticar, ni agredir a la persona que nos ofendió. Sin embargo, no podemos decidir dejar de sentir. Si usted quiere de verdad, que se vaya lejos lo que siente, no depende exclusivamente de usted, pero no es imposible dejar de sentir.

Cuando usted decida perdonar de una vez a alguien, es indispensable que lo confiese con su boca, no piense en el perdón, hable el perdón, no importa que usted esté sólo, quizás va en su cómodo automóvil escuchando música y piense: "si yo necesito perdonar, yo debo perdonar, yo quiero ser libre de la culpa que otra persona me hizo a mí en su momento", pero no es suficiente que usted lo piense, hay que confesarlo con su boca, aunque usted esté sólo en un lugar, que salga de su boca libremente, hay una marcada diferencia inmensa entre pensarlo y hablarlo; con nuestra boca tenemos el poder para la vida y poder para la muerte, poder para atar y poder para desatar. ¡Confiéselo!, cuando lo hablan, sienta esa libertad, ese peso extra que se va, tal vez acompañado de lágrimas, tal vez acompañado de tristeza y de llanto, pero finalmente un ser libre.

Los pasos principales para perdonar a alguien son los siguientes, a saber:

a.. Identifique plenamente la herida específica que le hicieron, y la persona que se lo hizo.
b.. Decida perdonarla a pesar de lo que siente en su corazón.
c.. Confiese con su boca ese perdón aunque usted esté sólo, no tiene que ir a decírselo a aquella persona; lo puede hacer usted en la privacidad donde se encuentre en ese momento.
d.. Yo podría ir y decirle a alguien: "te perdono por esto y aquello", y aquella persona decir: "pues mira si te lo puedo volver a hacer lo repito otra vez".
e.. Recuerde que el perdón no es para liberar de culpa al otro, sino para que yo sea libre de las heridas del alma.
f.. Acérquese a Dios y dígale desde el fondo de su alma: "Señor, yo decido perdonar, quítame lo que siento, borra de mi corazón estas heridas, dame un corazón nuevo, te entrego el mío, ven a mi vida Jesucristo a ti te lastimaron profundamente, a ti te dañaron y te atreviste a decir a tu padre: "perdónalos por que no saben lo que hacen", ¡Señor, yo te digo hoy perdona a tal persona, por que me lastimó profundamente, y llévate de mi corazón este amargo sentimiento!, "yo hago mi parte, tu haz la tuya".
También nosotros hemos lastimado a mucha gente, con intención ó sin ella, hemos herido profundamente el alma de nuestros seres queridos; hay que pedirles perdón. Las situaciones que recordamos en las que estamos conscientes que los hemos ofendido, necesitamos anotarlas, y debemos decirles: "perdóname".

Si usted no puede ir haga uso de una llamada telefónica, de una carta, de un correo electrónico ó de una tarjeta de disculpa, y dígale desde dentro de su corazón: "yo te lastimé en aquella ocasión, con esto y con está otra situación, te pido de corazón que me perdones", si la persona lo perdona ó no ese no es problema suyo, usted ya es libre de ese nudo, que lo tenía amarrado en su corazón. Usted y yo no podemos decidir que los demás desaten sus propios nudos.

El perdón es un mecanismo para que nuestro corazón sane de las heridas, para que nuestra alma brille, para que nuestra vida vaya en aumento, para que usted y yo podamos desarrollar este potencial que poseemos y que nadie nos puede quitar nunca.

 


Por: Rafael Ayala.
Autor.

 

 

El perdón es un acto de amor. Somos muchos los que queremos ser felices, sin ver lo que hay dentro de nuestro corazón. ¿Sabes realmente qué sentimientos guardas dentro de tu corazón? Hay miles de sentimientos, tanto positivos como negativos, que debes identificar, entre ellos debes buscar a los que más daños te hacen, los sentimientos de rabia, impotencia, vergüenza, resentimientos, odios, envidias, etc. Pero ahora vamos a hablar de uno en concreto: el Perdón.

Muchas personas llevan años guardando dentro de su ser rencores por ofensas del pasado, algunas pueden ser recientes y otras de hace muchos años, pero que aún al recordarlas nos traen dolor. En qué contribuye a nuestro bienestar traer a nuestro presente las ofensas pasadas, acaso no es mejor liberarse de ellas.

El o los incidentes que te estén afectando ya pasaron. Hay que entender que todos obramos de la mejor manera que podemos de acuerdo con nuestros conocimientos y sentimientos en cada circunstancia.

El odio y el resentimiento son venenos que muy lentamente van carcomiendo nuestro cuerpo y nuestra vida, nunca podrás ser sano y feliz si sigues atado al pasado.

Trata de entender a quien te ofende, ponte en su lugar y comprende que también es un ser humano que ama y sufre a su manera. Cuanto mayor es la violencia, mayor es el dolor que soportan estas personas. Si entiendes esto deja esta ofensa en paz, olvídala, sigue adelante, permítete ser libre. Y si por alguna razón ves que esas ofensas siguen repitiéndose en tu vida, es porque tú tienes algo por resolver o aprender. Y pregúntate ¿Por qué tienes que aguantar una situación que te hace sufrir?
El acto de perdonar no tiene nada que ver con el ofensor, sino con el sentimiento que a ti te provoca. No necesitas ni ver ni hablar con esa persona. Solamente basta con tener firme deseo en tu corazón de perdonar a ese sujeto, dejarlo libre y que tú te sientas aliviado. Porque perdonando es el único modo de que tú te sientas bien otra vez y estés en armonía con el Universo para que te siga otorgando bienes.
Libérate perdonando y así serás capaz de disfrutar otra vez de la vida.

 



El Perdón Hacia uno Mismo



“Si bien perdonar a algunas personas es muy difícil, a veces el perdonarse a uno mismo lo es aún mucho más"

Por Rosa Port
 



Según nuestra forma de pensar podemos crearnos muchas justificaciones y razonamientos lógicos para culparnos sobre ciertos acontecimientos en nuestra vida, e incluso justificar por qué son imperdonables.

El cometer errores es propio de la naturaleza humana, si no seríamos como dioses, lo sabríamos todo, lo entenderíamos todo y seríamos perfectos.

Muchas personas llevan años guardando dentro de su ser rencores por ofensas del pasado, algunas pueden ser recientes y otras de hace muchos años, pero que aún al recordarlas nos traen dolor. En qué contribuye a nuestro bienestar traer a nuestro presente las ofensas pasadas, acaso no es mejor liberarse de ellas.

 

El odio y el resentimiento son venenos que muy lentamente van carcomiendo nuestro cuerpo y nuestra vida, nunca podrás ser sano y feliz si sigues atado al pasado.

Cuando hayas cometido una equivocación, trivial o terrible, intenta no volver a cometerla nunca más, pues recuerda que tú también obraste de acuerdo con las emociones y conocimientos de los que disponías en ese momento.

El o los incidentes que te estén afectando ya pasaron. Hay que entender que todos obramos de la mejor manera que podemos de acuerdo con nuestros conocimientos y sentimientos en cada circunstancia.
 

Culpándote solo conseguirás quedarte estancado en el pasado y dejar pasar muchas cosas hermosas que el presente te puede estar ofreciendo. ¿De qué te sirve el culparte, el sentirte mal, acaso podrás solucionar lo que hayas hecho? Si la respuesta es negativa, deja ya de pensar en eso y sigue adelante.

Sean cuales sean las razones que te llevan a estar amargado y a permanecer en esa actitud destructiva de no perdonarte, puedes superarlas si hay suficiente amor dentro de tu corazón.

Comprende que eres un ser humano con todas tus fallas y virtudes y como tal debes amarte y por consiguiente perdonarte. El perdón se trata de dejar atrás todos esos sentimientos negativos de culpa, resentimientos, temor, tristeza por algo que ya no tiene solución, en vez de ello siente compasión por ti mismo, date palabras de aliento y busca otras formas positivas de compensar de alguna forma ese error que tanto te hace sufrir.

El amor todo lo cura. Tú tienes la opción. Puedes quedarte ahí varado en tus sentimientos autodestructivos que no te llevarán a ninguna parte o tratarte con el amor que te mereces y perdonarte lo que sucedió en el pasado, olvidarlo y comenzar a crear una nueva vida maravillosa para ti. Tienes la capacidad de hacer con tu vida lo que desees, porque recuerda que eres Libre.


http://www.construyetuvida.com/




Cuando alguien te ofende.

Cuando alguien habla mal de ti, a tus espaldas

Cuando te traicionan.

Cuando te han estafado o engañado en tu buena fe.

Cuando hayan abusado de ti.

Cuando te mientan.

Cuando te pagan mal, por bien.

Cuando te llevan con doble cara.

Cuando sientas que han sido injustos contigo...

aun así ...

PERDONA

¿Sabes por qué?

Porque ganas mucho mas con eso!!

Porque cuando perdonas, te liberas,

Porque cuando perdonas te limpias

y estas en paz con el universo

Porque conservas tu buena salud física ,mental y espiritual.

Porque cuando perdonas liberas fuerzas y energía positiva aun a favor de tus detractores

Porque cuando das amor el universo te devuelve amor.



Desconozco el autor

 



Me gusta la sensación de libertad que siento
cuando me quito la pesada capa de críticas,
miedo, culpa, resentimiento y vergüenza.
Entonces puedo perdonarme a mi y perdonar a los demás.
Eso nos deja libres a todos.

Renuncio a darle vueltas y más vueltas a los viejos problemas.
Me niego a seguir viviendo en el pasado.
Me perdono por haber llevado esa carga durante tanto tiempo,
por no haber sabido amarme a mí ni amar a los demás.

Cada persona es responsable de su comportamiento,
y lo que da, la vida se lo devuelve.

Así pues, no necesito castigar a nadie,
todos estamos sometidos a las leyes de nuestra propia conciencia,
yo también.

Continúo con mi trabajo de limpiar las partes negativas de mi mente
y dar entrada al amor.

Entonces me curo.

Louise L. Hay.


 

 

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