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~La pobreza interna~
Todos saben lo que es la pobreza terrenal. Pero quisiera hablar
sobre la pobreza desde el punto de vista espiritual. La pobreza no
es la pureza del cuerpo. La pobreza no es la claridad de la mente.
La pobreza no es la espiritualidad del corazón. La pobreza no es la
realidad del alma. La pureza del cuerpo es luz. La claridad de la
mente es inmensidad. La espiritualidad del corazón es altura. La
realidad del alma es deleite.
En la vida física, la pobreza es la ausencia de esfuerzo consciente.
En la vida espiritual, la pobreza es la ausencia de entrega
espontánea a la Voluntad de Dios. El esfuerzo en la vida física le
dice a un individuo lo que puede hacer y finalmente lograr por sí
mismo. La entrega en la vida espiritual le dice a un aspirante lo
que Dios ha estado haciendo, está haciendo y estará haciendo por él.
La pobreza no es una vergüenza. En la luz de la perfección, la
pobreza no es un vicio o un pecado. Es tan sólo una limitación. La
pobreza no es una enfermedad; es una obstrucción. Está obstrucción
puede ser superada fácilmente.
¿Qué es la pobreza al fin y al cabo? La pobreza es miseria. ¿Y qué
es miseria? La miseria emocional es el resultado del deseo de la
mente. También hay miseria física, la cual es causada por los
nervios tensos. Cuando uno no tiene fe en sí mismo, ese es el
comienzo de la miseria. Cuando uno pierde la fe en su Maestro, cae
en las dañinas manos de la miseria.
La pobreza en nuestra vida espiritual no significa carencia de
dinero o de riqueza material. La pobreza en nuestra vida espiritual
significa la ausencia de un clamor consciente por Dios. Una persona
está empobrecida en la vida espiritual solamente cuando no puede
permitirse dedicar un minuto fugaz a Dios. Si no puede pasar algún
tiempo pensando en Dios, rezando a Dios o trabajando para Dios, está
realmente empobrecida en el mundo interno.
Un aspirante es realmente rico cuando siente que su vida entera es
para Dios. Es más rico cuando ve que su aliento es para Dios. Es la
persona más rica de la Tierra cuando descubre que ella y Dios se
necesitan mutuamente, se aman mutuamente y están eternamente
orgullosos uno de otro. Este descubrimiento sólo puede hacerlo
cuando vive en el alma. Su alma constantemente hace emerger la
realidad desde las más recónditas cavidades de su corazón y sitúa la
realidad delante de ella. Su alma le hace sentir que ella y Dios son
inseparablemente uno. Dios la necesita para manifestar Sus infinitas
posibilidades y capacidades sobre la tierra, y ella necesita a Dios
para realizar la altísima Verdad del Más Allá.
Ningún aspirante es ni puede nunca ser pobre si vive en el alma. El
alma es plenitud, el alma es infinitud. Si el aspirante vive en el
alma, él es todo aspiración, él es todo realización, él es todo
perfección. La vida del aspirante está inundada de luz. La luz en su
cuerpo es su belleza. La luz en su vital es su capacidad. La luz en
su mente es su gloria. la luz en su corazón es su victoria.
Fordham University
Bronx, Nueva York
18 de marzo de 1970
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~La
verdadera riqueza...~
La riqueza de la vida y la comida del alma suelen no encontrarse en
las cosas materiales. Puede faltar el dinero, puede faltar la comida
y si bien son necesarios para vivir cuando nos falta el cariño, la
caricia, el afecto, el amor o simplemente la ternura nos sentimos
morir.
Muchas personas caminan por la vida sintiendo soledad, otras se
sienten caer, otras enferman...Muchos médicos en la actualidad van
más allá de las dolencias del cuerpo y analizan las heridas del alma
de quienes enferman.
Nos sentimos mal cuando no podemos ayudar a otros económicamente
pero creo que nos sentimos peor cuando no podemos ayudar a otros
desde el afecto, la comprensión, la palabra, el gesto, la caricia o
simplemente estando a su lado cuando nos necesitan.
Muchos nos necesitan. En este mismo momento alguien tal vez espera
un llamado nuestro, o unas líneas o simplemente una sonrisa.
La vida es hoy...Hoy es el momento de hacer feliz a alguien, ahora
es el tiempo de dar pero dar desde el corazón...
Los tesoros más hermosos son aquellos que se guardan en el alma.
Por eso pensemos siempre en lo que damos a los demás más allá de lo
material, reparemos en ese cofre interior que yace en cada uno de
nosotros y comprobemos día a día que dando lo mejor seremos los
dueños de un tesoro único, del más importante y entonces sí podemos
llamarnos "ricos ", porque la verdadera riqueza está en el alma.
Autora: Graciela De Filippis
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