A medida que pasa el tiempo se van endureciendo los defectos, se vuelven como de piedra y aunque uno intente e intente, ellos están y el trabajo para modificarlos es arduo y difícil, pero no imposible.
Algunos somos conscientes de nuestros defectos, otros sin embargo viven sin preocuparse en modificar lo que esta mal, ni siquiera lo intentan, es porque no se dan cuenta dan cuenta y viven felices pensando que todo esta bien.

También están los necios, que nunca dan el brazo a torcer y son dueños de la verdad.

 Es mas, algunas formas de ser que no nos gustan y que no gustan a los demás, son imposibles de cambiar porque vinieron con nosotros al nacer o se hicieron carne en nuestro espíritu y en nuestra alma en el transcurso de los años. Por ejemplo si somos serios o tímidos, o carecemos de sentido del humor, o la forma vehemente de decir las cosas, casi como nuestra vida dependiera de ello, y a veces esa vehemencia se confunde con agresión.

Algunas de nosotras nunca hemos sido  mujercitas dulces esperando el príncipe azul sino  guerreras. Muchas asperezas hemos podido limar, pequeños toques que nos hacían sufrir, a veces nos mostramos como personas que realmente no somos. Es que con el tiempo se forma como una coraza para que uno no se lastime, y eso al final no sirve porque es una coraza  inexistente, no mostramos nuestro verdadero interior por miedo a que nos lastimen y al final nos lastiman igual y a veces nos hacemos daño nosotras mismas.
Mostrando una realidad que no existe, mostrando personas que no somos, porque la realidad, es diferente a ese ser que uno muestra. Nuestro interior es dulce, es sensible...y es algo que desconozco porque a algunos nos cuesta tanto mostrar estos signos, que quizás pudieran interpretarse como debilidad.
Nuestro ser interior, es bello, es hermoso, es infinitamente amoroso, pero nos cuesta que los demás intuyan eso que somos en realidad. Pero así como dijimos que con el tiempo se van intensificando los defectos, también decimos que esa lucha que uno tiene con la vida, se va apaciguando. Uno adquiere una sabiduría y una paz interior, que si bien quizás no se condice con los gestos o las marcas del tiempo en nuestro rostro...si existen en nuestro corazón. Nos volvemos mas sensibles al dolor de los otros, y algunas podemos expresar mejor nuestras emociones y ya no nos llevamos el mundo por delante...vamos de la mano del mundo.

Somos guerreras de la vida, si, pero también somos seres amorosos que necesitan  y dan amor. Seres generosos que no esconden ni su sabiduría, ni sus dones ni sus palabras sino que los brindamos a mano llena a quien quiera recibirlos.
Por eso el paso del tiempo nos hacen comprender lo que tenemos, lo que nos falta, lo que podemos modificar y lo que no. Hemos aprendido a saber  cuales son nuestras limitaciones y aceptarlas pero también saber que nunca debemos renunciar a los sueños.

 

Me siento orgullosa de cada año que he vivido, porque acepto que cada uno de los instantes que viví tanto de dolor como de amor...me han hecho crecer, y mi espíritu y mi alma se engrandecen. Por eso doy gracias a Dios.

Namasté, que la luz siempre te acompañe.

Cris Carbone®

 

 


 

 

Frase del día:


 

 

   

 

 

 



 


 

 

 

 


 

 

www.criscarbone.com.ar


Estadísticas de visitas