Por Julio Andrés Pagano
 

Tu espíritu lo sabe, se aproxima el amanecer de una era dorada.

                                            
 

El viento me pidió que te trajera su fuerza, el agua de lluvia su bendición. No estás derrotado. Sólo cansado, nada más. Te estás aclimatando a la pureza de la nueva energía que impregna a la Tierra. Respirá con calma. Enraizate en la esencia de tu ser. El caos que tus ojos presencian es sólo transformación. Sentite en paz. Los pájaros trinan una buena noticia, escuchá con el corazón: "Renacerás".
Atravesamos una metamorfosis profunda como paso necesario para emprender la magia del vuelo dorado. Sin saber que se transformaría en una bella mariposa, la oruga también creyó que había llegado su fin. Todo estaba muy oscuro, no había salida, el sentimiento de opresión era asfixiante, sin embargo confió en su naturaleza interna y se reencontró con el Sol. Ahora más que nunca, eterno amigo peregrino, hay que seguir confiando.
Si todavía no ves cómo sigue el camino es porque este trecho se recorre con la guía de la fe. La ilusión se desvanece con los ojos internos. Puede que reniegues y amenaces con desistir, de todos modos seguirás andando. Tu espíritu sabe, por eso te impulsa. Este contexto es propicio para otorgar aún más brillo a tu gema sagrada. Viniste a iluminar, eso es lo que estás haciendo. Vas cumpliendo con tu misión.
Ascender resulta extenuante si olvidamos fluir. Todo el esfuerzo quedará en el olvido cuando tus fibras rememoren la libertad del vuelo. La primavera de un nuevo tiempo está despuntando. Millones de multicoloridas alas engalanarán el cielo anunciando el comienzo de la era de luz. Vos estarás ahí, danzando en el arco iris, disfrutando haber renacido a la inocencia de tu paraíso interno.
La sincronicidad te estimula a que permanezcas atento a las señales. Si una mariposa cruza hoy tu sendero, desplegando su gracia y delicadeza, no dejes de agradecerle. Viene a recordarte que ella también vivió momentos de tremenda confusión y caos, sin embargo confió. No temas. La existencia guía tus pasos. Tu traje es lavado, con la pureza del amor, por la energía sutil que te rodea. Renacerás.

Por Julio Andrés Pagano

Al igual que la estrella fugaz, estamos de paso por este plano.

Vi una estrella fugaz, le pedí llegar a tu corazón. Su brillo me recordó tu esencia. Su paso luminoso también trajo a mi memoria que vinimos para ayudar a iluminar. Te extraño. Necesito abrazarte a través de las palabras, es mi forma de hacerte sentir acompañado. Tu intuición está en lo correcto, éste no es un año más. El llamado a despertar será aún más fuerte. Millones de almas peregrinas buscarán la luz. Comienza el gran cambio. ¿Estás listo?
A veces sentimos que nos movemos en círculos. Parecería que solamente cambió el número del año. Salimos a la calle y todo permanece igual. ¿Dónde está la magia, dónde está el amor, dónde está la armonía? Seguí firme, con fe. La constancia es parte del aprendizaje en la tarea de servicio. Tus ojos muy pronto verán lo que tu espíritu te susurra. Transitamos una espiral ascendente y cristalina que nos instruye y humaniza.
Este año comprenderás el valor de tantas pruebas superadas. Impulsarás a que otros reconozcan su propia divinidad interna, desplieguen sus alas y vuelen con el corazón abierto. Todo lo vivido tuvo su razón de ser. Para ayudar a transformar primero había que transformarse. Verás reflejados tus primeros pasos en quienes se acerquen manifestando desánimo, falta de sentido y confusión. Será tu corazón quien les hable y los anime. Habrá amor en tus acciones y un sincero sentimiento de hermandad.
Sonreirás al hacer que otros se pongan de pie para retomar la marcha. Recordarás con cuánto esfuerzo emprendiste tu camino, y agradecerás a las vivencias por las lecciones aprendidas. Otro será el sentido que tendrán tus palabras cuando menciones "la escuela de la vida". Es nuestro tiempo de ayudar. Con las manos unidas y los corazones sintonizados en vibraciones sutiles, activaremos una nueva humanidad más consciente y sensible.
En aprecio a nuestro acuerdo álmico de transitar este tramo juntos, también le pedí a la estrella que donde quiera que te encuentres tus ojos siempre contemplen el vaso lleno, con una mitad de agua y la otra de aire. El otro deseo lo dejé libre para vos. Nunca dejes de iluminar. Puedo sentir tu fortaleza interna. En vos confío. Sé cuál será tu respuesta cuando a la hora de poner el hombro te pregunten: "¿Estás listo?".

 

 

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