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El viento me pidió que te trajera su fuerza,
el agua de lluvia su bendición. No estás
derrotado. Sólo cansado, nada más. Te estás
aclimatando a la pureza de la nueva energía
que impregna a la Tierra. Respirá con calma.
Enraizate en la esencia de tu ser. El caos
que tus ojos presencian es sólo
transformación. Sentite en paz. Los pájaros
trinan una buena noticia, escuchá con el
corazón: "Renacerás".
Atravesamos una metamorfosis profunda como
paso necesario para emprender la magia del
vuelo dorado. Sin saber que se transformaría
en una bella mariposa, la oruga también
creyó que había llegado su fin. Todo estaba
muy oscuro, no había salida, el sentimiento
de opresión era asfixiante, sin embargo
confió en su naturaleza interna y se
reencontró con el Sol. Ahora más que nunca,
eterno amigo peregrino, hay que seguir
confiando.
Si todavía no ves cómo sigue el camino es
porque este trecho se recorre con la guía de
la fe. La ilusión se desvanece con los ojos
internos. Puede que reniegues y amenaces con
desistir, de todos modos seguirás andando.
Tu espíritu sabe, por eso te impulsa. Este
contexto es propicio para otorgar aún más
brillo a tu gema sagrada. Viniste a
iluminar, eso es lo que estás haciendo. Vas
cumpliendo con tu misión.
Ascender resulta extenuante si olvidamos
fluir. Todo el esfuerzo quedará en el olvido
cuando tus fibras rememoren la libertad del
vuelo. La primavera de un nuevo tiempo está
despuntando. Millones de multicoloridas alas
engalanarán el cielo anunciando el comienzo
de la era de luz. Vos estarás ahí, danzando
en el arco iris, disfrutando haber renacido
a la inocencia de tu paraíso interno.
La sincronicidad te estimula a que
permanezcas atento a las señales. Si una
mariposa cruza hoy tu sendero, desplegando
su gracia y delicadeza, no dejes de
agradecerle. Viene a recordarte que ella
también vivió momentos de tremenda confusión
y caos, sin embargo confió. No temas. La
existencia guía tus pasos. Tu traje es
lavado, con la pureza del amor, por la
energía sutil que te rodea. Renacerás.


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Por
Julio Andrés Pagano
Al igual que la
estrella fugaz, estamos de paso por este
plano.
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Vi una estrella fugaz, le pedí llegar a
tu corazón. Su brillo me recordó tu
esencia. Su paso luminoso también trajo
a mi memoria que vinimos para ayudar a
iluminar. Te extraño. Necesito abrazarte
a través de las palabras, es mi forma de
hacerte sentir acompañado. Tu intuición
está en lo correcto, éste no es un año
más. El llamado a despertar será aún más
fuerte. Millones de almas peregrinas
buscarán la luz. Comienza el gran
cambio. ¿Estás listo?
A veces sentimos que nos movemos en
círculos. Parecería que solamente cambió
el número del año. Salimos a la calle y
todo permanece igual. ¿Dónde está la
magia, dónde está el amor, dónde está la
armonía? Seguí firme, con fe. La
constancia es parte del aprendizaje en
la tarea de servicio. Tus ojos muy
pronto verán lo que tu espíritu te
susurra. Transitamos una espiral
ascendente y cristalina que nos instruye
y humaniza.
Este año comprenderás el valor de tantas
pruebas superadas. Impulsarás a que
otros reconozcan su propia divinidad
interna, desplieguen sus alas y vuelen
con el corazón abierto. Todo lo vivido
tuvo su razón de ser. Para ayudar a
transformar primero había que
transformarse. Verás reflejados tus
primeros pasos en quienes se acerquen
manifestando desánimo, falta de sentido
y confusión. Será tu corazón quien les
hable y los anime. Habrá amor en tus
acciones y un sincero sentimiento de
hermandad.
Sonreirás al hacer que otros se pongan
de pie para retomar la marcha.
Recordarás con cuánto esfuerzo
emprendiste tu camino, y agradecerás a
las vivencias por las lecciones
aprendidas. Otro será el sentido que
tendrán tus palabras cuando menciones
"la escuela de la vida". Es nuestro
tiempo de ayudar. Con las manos unidas y
los corazones sintonizados en
vibraciones sutiles, activaremos una
nueva humanidad más consciente y
sensible.
En aprecio a nuestro acuerdo álmico de
transitar este tramo juntos, también le
pedí a la estrella que donde quiera que
te encuentres tus ojos siempre
contemplen el vaso lleno, con una mitad
de agua y la otra de aire. El otro deseo
lo dejé libre para vos. Nunca dejes de
iluminar. Puedo sentir tu fortaleza
interna. En vos confío. Sé cuál será tu
respuesta cuando a la hora de poner el
hombro te pregunten: "¿Estás listo?". |
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