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N o se trata de una quimera. Esto
no es ilusión. Sé que no me ves, pero podes
sentirme. Confía en tu intuición. Te hablo,
dulcemente, desde lo más profundo de tu propio
corazón, que también es el mío y el de todos.
Somos Uno en el amor. Vine para que despegues de
la locura mundana y sanes tu cuerpo a través de
la luz. Vivenciarás un paseo alquímico.
Vamos a caminar tierra adentro, rumbo al mundo
interior.
No hace falta que lo menciones. Sé que podes
volar, pero tus alas están maltrechas habida
cuenta del empeño y compromiso en tu bella labor
de ayudar a humanizar, por eso te pedí que
caminemos. Este es el verdadero mundo. Sentí. A
cada paso nos volvemos más livianos y
relumbrantes.
Nuestras energías se renuevan en la abundancia
sutil de esta dimensión hogareña, que nos hace
vibrar en armonía.
¿Te sorprende escuchar esos sonidos cristalinos
de ballenas y delfines?
Lo que vemos fuera es sólo un pálido reflejo de
este majestuoso reino interno. Desde aquí
proviene el aroma de las flores, los colores de
los pájaros, la alegría refrescante de la risa y
todo lo que nos hace sentir realmente vivos.
Inhala la paz de esta frecuencia sanadora.
Te permitirá bailar y celebrar, incluso en medio
del caos.
Siempre que cierres tus ojos, siguiendo el
rastro de la pureza, desembocarás en este
espacio de luz y tranquilidad, que te ayudará a
recordar que somos una misma energía
expresándose de modos diferentes. ¿Acaso no
tenés la sensación de que es tu propia voz la
que te habla en este mensaje? Somos Uno, de ahí
que podamos sentirnos de esta manera
indivisible.
¡Mirá tus alas! ¿Ves lo que hace el amor? ¿Imaginaste
que p
odías volver a tenerlas tan firmes y
relucientes? Esta es la alquimia suprema del
corazón.
Ahora podés volar aún con más brío, desplegando
tu infinita gracia.
Nunca olvides este camino de regreso al Hogar.
Siempre que tu ánimo decline y necesites
redescubrir la verdadera fuerza que te guía,
decile al espíritu que te lleve tierra adentro…
rumbo al mundo interior.
Julio Andrés Pagano
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