La felicidad no depende de nada externo. Si sufres por algo es porque tienes que sanar algo en tu interior. Apenas lo hagas la molestia desaparecerá. Cuando empiezas a reconocer que el verdadero problema esta dentro tuyo entonces comienzas a activar los mecanismos de curación. A través de el fenómeno de proyección nuestro ego responsabiliza a otras personas por nuestra infelicidad. Según el principio de correspondencia cada uno de nosotros atraemos personas o situaciones problemáticas con el fin de reconocer nuestras propias heridas sin sanar. Si algo o alguien te saca de tus casillas significa que el Cosmos te esta brindando la oportunidad de curar una herida interna. Te preguntarás: ¿qué significa ello en mi vida? no busques culpables. Te conectas con tu espíritu y pides que te cure, diciendo: Me siento muy molesto por lo que me ha hecho..... tengo por eso una herida y necesito ser curado. Pido al Cosmos que me ayude a sanar esta herida. Pido la sanación completa de mi ser. Al pedir ayuda te vuelves receptivo y las fuerzas cósmicas producirán en ti la curación.

 

Además del cuerpo físico contamos con el cuerpo emocional.

El cuerpo físico nos envía señales muy concretas de si lo que estamos viendo será bueno o malo para nosotros. Estas señales son muy simples y fáciles de entender. Cuando estás frente a algo que será bueno para ti, el cuerpo te enviará una señal de comodidad. Te sentirás tranquilo, en armonía, en paz y con entusiasmo. Por el contrario, cuando estás frente a algo que te puede perjudicar, entonces la señal será de incomodidad. En este caso el cuerpo se pone tenso, los músculos parecen estar listos para actuar y defenderte de algún peligro; no puedes descansar ni disfrutar. Si te guías por esas señales básicas de tu cuerpo jamás te equivocarás. Además de tener un cuerpo físico, cuentas con lo que se llama "cuerpo emocional".

Este cuerpo tiene la habilidad de reconocer en el primer instante en que entras en contacto con alguien, si esa persona te hará bien o mal; la mezcla de energías produce una reacción química inmediata, muy clara y acertada. Por ello, debes prestar siempre atención a tus "primeras impresiones". Desde el primer momento, podrás saber si tu actual pareja, amigo, jefe, vecino, o persona que frecuentes, será una influencia positiva o negativa para ti. Esto también es cierto con la energía de ciertos lugares. Hay lugares en los cuales te sentirás muy cómodo; sin embargo, hay otros en los que no verás la hora de irte de allí. Hazle siempre caso a la sensación que recibas. Es probable que tu lógica te señale un montón de razones en contra de lo que estas sintiendo; sin embargo, tu ser interno va más allá de la lógica y puede ayudarte a evitar problemas futuros.

 


 

Desconozco su Autor

Tener empatía es sentir lo que otros sienten.
Es oír atentamente los clamores del mundo.
Es ponerse frente al toro, aunque no sea nuestra corrida.
Es permitirse sufrir cuando otro sufre o reírse feliz cuando otro ríe.
Es enternecerse con la ternura y temer con los temores.

Sintonízate con los demás.

Mójate con las lágrimas de los humanos.
Deja de hablar y aprende a escucharlos.
Así aprenderás de sus idiomas.
Y podrás creer desde sus credos.
Desecha de una vez tanto egoísmo.
Deja que tu corazón retumbe con un eco más universal.
Extiende, solo extiende tus fronteras.
Y descubrirás muchos secretos.

Sintonízate con los demás.

Todos buscan un oído amable que escuche sin prejuicios.
Un amigo respetuoso y compasivo que no tema a las penas.
La empatía es la estrategia de los grandes sanadores.
Sin empatía no hay compasión.
Sin compasión no hay vínculo.
Sin vínculo no hay sanación.
Toda persona guarda un gran tesoro,
En la parte hundida de su barco.
Entra en esa zona prohibida y corta las cadenas.
Reduce las distancias.

Sintonízate con los demás.

Intenta sentir lo que otros sienten.
Desecha el egoísmo,
Que no es más que miedo disfrazado.
Baja al fondo, abandona la superficie.
Reduce las distancias entre tú y tus semejantes.

 

"EL MENSAJE DE LOS SABIOS"
Renny Yagosesk


No condenes a nadie.

Cuando descalificas a otro por un defecto, debes comenzar a vigilarte para no caer en el mismo.

Pero, ¿Quién te nombró juez de los demás?

Todos podemos equivocarnos. Tú no estás inmunizado contra los comportamientos reprobables.

Lo que hoy reprochas a otro, puedes hacerlo peor antes de lo que imaginas.

Comprender al prójimo es expresión de amor y es una actitud de personas que actúan con verdadera sabiduría.

Quien se conoce bien no condena a nadie.

 







 









Cris Carbone