Si uno desea conocer el amor, debe vivirlo activamente.
Como dice Rilke:"Hay que amar hasta que algún día se encuentre la respuesta"...
El amor no es una cosa.
No es un artículo con el que se pueda hacer un trueque.
O se pueda comprar o vender, ni tampoco se puede forzar a alguien a amar.
Solo se puede dar amor voluntariamente.
El amor no puede ser capturado o amarrado; se desliza a través de las cadenas, pero si desea tomar otro curso, simplemente se va...
Y todas las prisiones, guardias, cadenas u obstáculos del mundo nunca serán lo suficientemente fuertes para retenerlo...
Si un ser humano deja de desear crecer en el amor con otro, el otro puede jugar distintos papeles para retenerlo.
Puede convertirse en un villano y amenazarlo, o en una persona generosa y ofrecerle regalos, puede manipularlo y hacerle sentirse culpable, se puede volver astuto y engañarlo para que se quede, o puede cambiar su propio yo para satisfacer las necesidades del otro.
 

Pero independientemente de lo que haga, habrá desaparecido el amor del otro, y usted, solo recibirá a cambio de toda su energía, un cuerpo vacío, sin amor.
El amor siempre tiene los brazos abiertos, y de la misma manera uno permite que el amor, llegue o se vaya cuando lo deseé, libremente, pues a fin de cuentas... eso es lo que hará.
Si cierras los brazos con respecto al amor, encontrarás que té quedas abrazándote a ti mismo... No hay tipos de amor.. el amor es amor, cuando el amor exige es entonces que causa dolor, esta

 práctica es de lo más difícil...
No se puede insistir en que alguien a quien tu ames, te ame a su vez.
Si amas en verdad, entonces no tienes otra opción que creer, confiar, aceptar y esperar que tu amor sea correspondido.
Nunca puede haber certeza. Nunca alguna garantía.
Si se piensa esperar para amar hasta estar seguro de recibir un amor igual, a cambio, quizás esperará eternamente.
Si ama con cualquier expectativa como base, seguramente a la larga, quedará decepcionado, porque no es probable que determinada persona pueda satisfacer todas sus necesidades, aún si su amor por ella es muy grande.
Uno ama porque así lo desea, porque le produce alegría, porque sabe que el crecimiento y el descubrimiento de sí mismo depende del amor... Sabe que la única certeza que podría tener se encuentra en sí mismo.
Esperar algo de alguien por considerarlo nuestro derecho... es como cortejar a la infelicidad..
Cuando dejes de ponerle condiciones a tu amor, has dado un paso gigantesco hacia el aprendizaje del amor...
Leo Buscaglia

 



¿Amamos para que nos amen?

Los grandes maestros dicen que si realmente pedimos algo, el universo conspira para dar nos todo. Sólo que para pedir y recibir, la única regla básica es que eso que pedimos, primero sepamos darlo. No tenemos derecho a pedir lo que no sabemos dar. Primero demos, y luego, a no dudar lo, la vida nos devolverá multiplicado todo lo bueno y lo bello que entreguemos de nosotros mismos. Si yo les preguntara qué quieren de la vida, la mayoría de ustedes me diría: "Quiero amor, amor, amor. Quiero que me amen, que me comprendan, que me escuchen, que me valoren, que me abracen, que me respeten...".

Frente a esto la pregunta es: ¿Vos sabés amar?

Si realmente sabés amar no podés limitar tu capacidad de amar sólo a aquellos que te aman, eso es trueque amoroso y no tiene mayor valor. El amor auténtico no especula sino que se da incondicionalmente, sin esperar nada a cambio. Lo contrario sería una actitud comercial y egoísta: "Doy para que me den, amo para que me amen..." ¡No! Así se corta el flujo energético divino con el que el universo te retribuye cuando das sin pedir nada a cambio. La naturaleza humana es el amor y debemos dar desde un corazón puro. Dar desinteresadamente, servir sin esperar nada a cambio, esas son las actitudes que expanden nuestra naturaleza, conectan nuestro corazón con todo lo creado, nos permiten fluir en abundancia divina.

 

Debemos salir a la vida a dar, dar, dar y dar. Salir a escuchar, a abrazar, a servir, a ayudar. Salir a la vida a poner en práctica esas palabras tan difíciles que son: "Contá conmigo", "¿En qué puedo ayudarte?", "Te quiero mucho", "Gracias por existir". Amá a los que te rodean. Ámalos como son. Ámalos aunque no los comprendas. Aunque sean distintos. Ámalos aunque ellos no puedan amarte. Ayúdalos en todo lo que puedas. Deciles, por lo menos a cinco personas por día, lo importante que son para vos. Cómo embellecen tu vida. Exprésales que, porque están allí, aunque ni siquiera los veas físicamente, el mundo es un lugar mejor y tu propia vida se enriquece.

Amigos queridos, recuerden que cuanto más amor damos, más amor generamos en nosotros y en los demás.

Salgamos a la vida a expresar el amor que tenemos dentro, a amar todo y a todos incondicionalmente, y verán cómo la vida los envuelve en amor y protección divina todo el tiempo.

Gracias por existir

Claudio María Domínguez

 

 

 

 

 

 

 

 

Cris Carbone