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Siempre ten presente que la
piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco,
los días se convierten en años...
Pero lo importante no cambia,
tu fuerza y tu convicción no tienen edad.
Tu espíritu es el plumero de cualquier telaraña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de
partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas...
Sigue aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón…
¡Pero nunca te detengas!
(Madre Teresa de Calcuta)

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Hoy me detuve en
el espejo de mi baño y vi a una mujer
mayor sin sueños... con la rutina de
toda la vida y me di cuenta que me
levanté 15 minutos más temprano que
nunca.
Me había olvidado cuando fugazmente
despertaba hace unos pocos años
sonriente y me animaba de que ese día
sería mejor que el anterior.
Precisamente no recuerdo cuando cambió
eso. Por despertar atrasada, desesperada
por el tiempo, por los pendientes,
empecé a no ir a los salones de belleza
con la misma frecuencia porque el dinero
lo ocupaba para otra "buena actividad
familiar".
No tengo más de 35 años y me siento como
de 90 años. Desesperada porque no he
realizado muchas cosas, pero esas cosas
ya no son los SUEÑOS de antes.
Hoy que desperté 15 minutos antes de mi
vieja rutina, recordé que mi esposo tuvo
una reunión de compañeros, se fue y ni
me avisó, hoy recordé que mi hijo de 5
años no me obedece y el de 10 dice que
soy ridícula porque no soy HOMBRE como
él y la niña de 2 años sólo me llama
cuando necesita algo. Estoy segura que
todos saben que los amo pero... ¿cómo me
pueden valorar si YO NO LO HE HECHO?
Por eso, hoy y a partir de hoy seré
PRIMERO YO, y lo quiero compartir con
ustedes.
Levántense 15 minutos antes, mírense en
el espejo y díganse a sí mismas a quién
ven, ¿les gusta esa mujer o desean ser
otra? Nunca es tarde, tarde sería si
mueren. Ese hoy fue hace 2 años y las
cosas cambiaron mucho, pero no fue
fácil, por supuesto que no. Me costó
levantarme temprano para cepillarme el
cabello bien y arreglarme para trabajar;
renuncié a mi trabajo de 15 años (aún lo
extraño) y empecé a ir al gimnasio.
Los primeros meses fue un fracaso, pero
luego bajé de peso, cambié mi forma de
vestir y hasta mi esposo asombrado me
invitó un día a una cena para preguntar
si nuestro matrimonio continuaba o tenía
otro amor, le dije sin pensar: sí tengo
otro amor que me llena completamente y
ese amor soy YO.
Y
bueno que más les puedo decir, soy otra
porque ahora PRIMERO soy YO.
© Graciela De Filippis

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N os pasa que de pronto un día miramos de
reojo una vidriera y vemos una imagen
reflejada que no es la nuestra.
Sucede que al mirarnos apuradas todas
las mañanas reconocemos que ya no somos
las mismas y añoramos a esa mujer que
perdía horas preciosas inventando un
nuevo peinado, o que soportaba una crema
en el cabello y lo envolvía en una
toalla para que luego tuviera un brillo
destacable...
Máscaras que nos hacían lucir
espléndidas, maquillajes intensos que
nos mostraban a una mujer sensual y
atractiva, escotes, pantalones ceñidos,
tacos que endurecían nuestras piernas al
andar... Un día nos encontramos
recordando a aquella mujer y sentimos
que la fuimos sepultando lentamente.
Presenciamos su lenta agonía y no
hicimos nada para revivirla.
La pareja, la familia, los niños... El
gato, el perro, el canario... La casa,
las compras, el trabajo... El auto, la
limpieza, las camas bien tendidas, el
orden... Y allí debajo una mujer que
grita: ¡Socorro!, que se mueve con amor,
con sensibilidad, con vocación, pero que
dejó lentamente que todo la supere y se
quedó ahí, en ese lugar viendo pasar la
vida de los otros y se olvidó de sí
misma.
Tenemos que revivir a esa mujer y hacer
que diga: ¡Presente! todos los días.
Primero yo, y eso no significa que soy
egoísta...
Primero yo, y eso importa.
Intentemos recuperar a esa mujer bella
que nos hacia sentir seguras,
desterremos las culpas y si el desayuno,
el almuerzo, la merienda o la cena se
demoran un poquito porque estamos
poniéndonos lindas pensemos que ese
cuidado de nosotras mismas, esa
dedicación, ese amor serán la medicina
mágica que hará que nuestra autoestima
crezca.
Si nuestra autoestima no está bien, nada
está bien en nuestra vida, y por ello
dejamos que otros nos desvaloricen o nos
desprecien.
Primero yo...
Mi vida es una piedra preciosa, soy la
única que puede hacer que se destaque su
brillo o dejar que se apague para
siempre.
© Graciela De Filippis

No es viejo aquel que pierde su cabello
o su última muela, sino su última
esperanza.
No es viejo el que lleva en su corazón
el amor siempre ardiente; no es viejo el
que mantiene su fe en si mismo, el que
vive sanamente alegre, convencido de que
para el corazón puro no hay edad....
El cuerpo envejece...pero no la
actividad creadora del espíritu.
Goethe concluyó Fausto a los 82 años; el
Tiziano pintó obras maestras a los 98;
Toscanini dirigió orquestas a los 87;
Edison trabajaba en su laboratorio a los
83;
Benjamín Franklin contribuyó a redactar
la constitución de los Estados Unidos a
los 81....
Isaac Wislicki empezó a ser pintor a los
104 años.
Para el profano la ancianidad es
invierno; para el sabio es la estación
de la cosecha.
El crepúsculo de la vida trae consigo su
propia lámpara.
Hay una primavera que no vuelve jamás y
otra que es eterna; la primera es la
juventud del cuerpo la segunda es la
juventud del alma.
Cuando una noble vida ha preparado la
vejez no es la decadencia lo que ésta
recuerda:
son los primeros destellos de la
inmortalidad.
Es por ello cosa estupenda ver un viejo
que asume la segunda parte de su vida
con tanto coraje e ilusión como la
primera.
Para ello tendrá que empezar por aceptar
el sol del atardecer es tan importante
como el del amanecer y el
mediodía, aunque su calor sea muy
distinto.
El sol no se avergüenza de ponerse, no
siente nostalgia de su brillo
matutino, no piensa que las horas del día
lo están echando del cielo.
No se experimenta menos luminoso ni
hermoso por comprobar que el ocaso se
aproxima,
no cree que su resolana sobre los
edificios sea menos importante o
necesaria.
Cada hora tiene su gozo .El sol lo sabe
y cumple hora a hora su tarea...
aahhhh.... si todos los ancianos
entendieran que su sonrisa sobre los
hombres puede ser tan hermosa y fecunda
como ese último rayo de sol antes de
ponerse!!!. |
Desconozco el Autor

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